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Saigón, en la actualidad Ciudad de Ho Chi Minh, es el motor de Vietnam, la ciudad más desarrollada, más poblada y con más oportunidades. A nosotros nos gustó menos que Hanoi, tal vez más por la falta de virtudes que por sus defectos, muy parecidos a los de su vecina del norte, entre ellos el ruido, la polución y la principal causa de ambos, el horrible tráfico, sobre todo de motocicletas. En esta ciudad no hay una zona antigua donde pasear entre callejuelas, en cambio hay grandes avenidas con centros comerciales y tiendas variadas, los edificios de interés se encuentran un poco desperdigados y no forman un conjunto homogéneo, siendo necesario el taxi para acercarse a algunos de ellos.
El vuelo fue muy rápido, llegamos al hotel pasadas las once de la noche, hora a la cual seguía habiendo mucha animación en las calles en esa zona de la ciudad, muy cerca de la calle Pham Ngu Lao, estábamos en el barrio de los mochileros, como siempre uno de los más céntricos. La primera mañana desayunamos en la magnífica terraza del hotel y nos dirigimos hacia el este en busca de mercados, museos y edificios insignes, pero antes paramos en unas agencias para preguntar por el tour en el Delta del Mekong, sólo tendríamos una jornada para desplazarnos allí y queríamos sacarle el mayor jugo posible, no nos decidimos por ninguna oferta en ese momento, ya lo contrataríamos por la tarde en la agencia más cercana al hotel.
Caminamos por un parque hasta una transitada plaza con una estatua ecuestre, en su extremo norte se encuentra el mercado de Ben Thanh, el más famoso entre los turistas, tanto es así que hay guardias de tráfico que velan por la seguridad de los extranjeros al cruzar las calles que llevan al mismo, parando el tráfico si es necesario para que te dejen pasar. En ese momento echamos un vistazo rápido al mercado y dejamos su inspección para otro momento más apropiado; continuamos caminando hacia la calle Tan That Dam, en busca de un mercadillo callejero que nos defraudó un poco, ¡hemos visto tantos mercados! Desde allí desembocamos en la calle Nguyen Hue, un boulevard flanqueado por algunos de los mejores hoteles de la ciudad y las correspondientes boutiques de marca. Alejándonos del río, sin ningún atractivo especial, anduvimos por las anchas aceras hacia el edificio del Ayuntamiento, uno de los rincones más simpáticos y más franceses de la ciudad, con una plaza ajardinada en cuyo lado derecho se encuentran las oficinas oficiales de Vietnam Airlines donde Rafa y yo adquirimos unos caros billetes para Siem Reap, en Camboya...

