Mapa de Vietnam

 

 

Ya habíamos visto llover en otras ocasiones pero nunca como observaríamos aquel día en Hue, antigua capital del país, las lluvias que no cesarían de caer durante toda la jornada del 15 de octubre y la noche siguiente dejarían inutilizadas algunas de las vías de la ciudad y generarían una crecida del río que ayudaría a anegar las orillas y muchas calles adyacentes; el monzón, como cada año se dejaba sentir y los ciudadanos de Hue parecían vivirlo sin trauma alguno, como si del pan de cada día se tratase. Las lluvias nos acompañaron del aeropuerto a la ciudad, más tarde, tras acomodarnos en un modesto hotel sin ningún encanto, mamá y yo salimos a desayunar con nuestras capas protegiéndonos, cuando vimos el río no tenía nada que ver con lo que veríamos seis o siete horas después. Un fuerte café vietnamita nos ayudó a despabilar del todo y recuperarnos de las últimas 24 horas en las que habíamos cogido un tren de Sapa a Hanoi y un avión desde la capital hasta esta ciudad del centro del país. Fuimos al hotel a por Rafa y los tres con nuestras capas salimos a conocer la ciudad, unos conductores nos convencieron para llevarnos a la ciudadela, ¡menos mal!, si no llega a ser por ellos acabamos flotando río abajo. Visitamos así la Ciudad Púrpura Prohibida y las salas aledañas donde se exponían objetos de la realeza, la lluvia nos impedía caminar cómodamente y a punto estuvimos de resbalarnos en varias ocasiones, aquello no parecía que fuera a parar y decidimos continuar con nuestros nuevos amigos, nos dieron un paseo por la ciudad vieja y finalmente nos dejaron cerca del mercado de Dong Ba donde me compré unas chanclas de plástico nuevas, calzado idóneo para capear el temporal. Comimos en uno de los restaurantes de la guía, Lac Thanh, ¡un acierto!, el dueño, sordomudo, tenía carteles escritos en todos los idiomas recomendando en cada caso el mejor plato, nos fiamos de unos españoles y disfrutamos de una sabrosa comida a base de pescado y calamares.

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Fecha: 23 de Febrero de 2008

Lugar: Madrid - España

Mamá y su chófer

Por la tarde amainó durante media hora, aprovechamos para acercarnos a la Pagoda Thien Mu, a tres kilómetros del centro, el taxista hizo el día con nosotros; la pagoda se encuentra en un bonito remanso del río del Perfume y da paso a un monasterio aún en funcionamiento.

Ya casi de noche tomamos un café en la zona más turística, tras lo cual casi sin haberlo decidido nuestros pies nos llevaron de regreso a la zona del hotel justo en el momento en que las calles comenzaban a anegarse dejando pocos pasos libres para cruzar, en la hora siguiente todo el barrio se inundó y tuvimos que cenar en la habitación a base de la comida que nos había traído mamá con un poco de pan. Pero ahí no quedó la cosa, a la mañana siguiente el panorama no había mejorado y mamá tuvo que ser llevada en moto hasta el autobús que nos llevaría a Hoian mientras Rafa y yo nos calábamos hasta los huesos.