![]() |
| |
Un gran cartel sobre una flamante autopista nos daba la bienvenida a Ko Phuket, acabábamos de cruzar el puente que separa la tierra firme de esta isla, la más grande de Tailandia y quizás el mayor destino turístico del país, y uno de los más importantes del Sudeste Asiático.
Para nuestra primera noche decidimos dormir en una reserva natural junto a la playa, repleta de pinos y zonas de picnic, teníamos muchos sitios donde aparcar, pero lo primero era comer. Había un chiringuito improvisado junto a la playa con unas carpas instaladas, unas sencillas mesas de madera y unos cojines, comimos un delicioso cerdo a la brasa junto al mar, que por el monzón estaba bravo y desaconsejable para el baño.
Por la tarde daríamos un paseo por la playa y llegaríamos hasta la zona más turística, que estaba desierta, nos extrañó pero por lo que veríamos al día siguiente casi el cien por cien de los extranjeros de apiña en la horrorosa playa de Patong.
Llegamos a Patong Beach poco después de comer y enseguida nos horrorizó lo que vimos, decenas de altos edificios de apartamentos y hoteles ocupaban la línea de una playa que sin duda en el pasado tendría que haber sido bonita, las tiendas de souvenirs y las sastrerías, los internets, los bares y restaurantes occidentales se prodigaban incontroladamente. En la playa casi era más horrible, cientos de tumbonas, mujeres dando masajes, gente haciendo parapente, motos de agua y reality shows de thai boxing, verdaderamente era el antisitio para disfrutar de la playa, nuestra visita duró lo justo para comprar unos yogures y queso en un supermercado.
Así decidimos ir al cabo Phromphet a ver el atardecer, había unas cuestas terribles en la isla, normales en una isla tan montañosa.

