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Fecha: 17 de Noviembre de 2007
Lugar: Kuala Lumpur - Malasia

En este momento hay que caminar hasta el puente y cruzarlo lentamente, imaginando lo que aquellos hombres tuvieron que pasar echando mano de las imágenes de la película que narra un posible capítulo de su historia. En la actualidad el puente es muy bonito, réplica del que fue bombardeado por los aliados, algunas de las piezas utilizadas son originales lo que significa que provienen de un puente que los holandeses habían construido en la isla de Java y que los japoneses desmantelaron para montarlo aquí.
Siguiendo la carretera que lleva al paso de las Tres Pagodas y a la frontera con Burma se puede visitar el desfiladero del infierno, uno de los puntos más terroríficos del proyecto donde los prisioneros tuvieron que cavar a mano una zanja en roca viva para que el tren pasara; parece ser que se puede realizar caminando por las vías del tren todo el camino hasta la frontera.
Otro de los atractivos de la región que se anuncia sin pausa en Bangkok es el Templo de los Tigres, uno de los días condujimos hasta allí y pasamos unas horas, junto a un centenar de turistas que llegó en autobuses, observando a los bellos felinos y a los monjes que los cuidan. En primer lugar sacaron a las crías, cuatro o cinco ejemplares, con los más pequeños podías jugar sin peligro pero el más grande tenía ya unas garras a respetar. Media hora después liberaron a los adultos y los condujeron, como a nosotros, a un pequeño cañón donde se realizan las sesiones fotográficas, la entrada te da derecho a una serie de fotos que toma un voluntario con tu cámara, si quieres algo más personalizado has de pagar 20 euros y creo que puedes sujetar la cabeza del animal, además te regalan un colgante de diente de tigre. Rafa intentó que nos fuéramos de allí pero yo insistí en que nos hiciéramos las fotos como los demás guiris, ya que estábamos allí ¿por qué no?
Pasaríamos en la zona cinco días, el día 16 condujimos a la volkswagen con la esperanza de que la furgoneta cupiera en su aparcamiento de varias plantas, fue todo un éxito, cupo, por quince centímetros, pero cupo, Mr Loetdet se encargó de guardar las llaves, arrancaría la máquina todos los lunes y la cuidaría hasta nuestro regreso.


