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Fecha: 5 de Noviembre de 2007
Lugar: Si Saket - Tailandia

Por las mañanas Laura parecía tener más fuerzas, que remitían cada tarde obligándola a quedarse en la cama unas cuantas horas, hecho que no venía mal teniendo en cuenta que el monzón nos acompañó cada tarde a partir de las dos, liberando agua y viento a raudales, el mar se ponía tan bravo que daba miedo mirarlo desde nuestro bungalows en primera línea de playa, parecía que en cualquier momento el mar se nos llevaría consigo, y no exagero lo más mínimo. Aprovechando el pico de energías de Laura íbamos a la playa, en las que se podía disfrutar gracias al cielo cubierto por las nubes, en plena temporada sin sombrilla estás muerto; jugábamos a la petanca con los cuatro juegos que se habían comprado en Nong Khai Yosko y Laura y nos dábamos un tímido chapuzón junto a la orilla para refrescarnos, en esta época bañarse en las playas de Tailandia es muy peligroso y cada año mueren varios turistas extranjeros ajenos a los peligros de la mortífera alianza entre mar y monzón.
La petanca abría nuestro apetito que saciamos cada día en el propio hostal, tumbados en el suelo sobre almohadones con la brisa marina anunciando el chaparrón que no tardaría en llegar. La siesta no se hacía esperar y casi se alargaba hasta el anochecer, algún día sin el casi, momento en que nos decidíamos a salir de nuestro letargo y pasear por el poblado, sombreado por palmeras cocoteras, donde hallamos un restaurante con la mejor lasaña de Tailandia y que nos dio de cenar las dos últimas noches. Una de las tardes nos animamos a inspeccionar un poco más la isla, anduvimos hacia el sur por la carretera, subimos y bajamos como si estuviésemos en una montaña rusa, a nuestra izquierda la selva se mostraba impenetrable y misteriosa, nuestra experiencia nos mantuvo lejos de ella, en los altos las vistas de las bahías mostraban Koh Chang en todo su esplendor.
No hicimos gran cosa esos días, tal vez por el cansancio acumulado las semanas anteriores, tal vez no, lo que es seguro es que el clima acompañó muy bien nuestro ritmo vital; posiblemente de haber aterrizado en este lugar en otro momento del año nos habríamos inscrito a miles de actividades, habríamos hecho tours a otras islas y nos habríamos sumergido a descubrir las maravillas escondidas en los fondos del mar del Sur de China, será en otra ocasión...

