Mapa de Tailandia
 

Bangkok ha resultado ser otra de esas ciudades claves en el viaje, por ella hemos pasado ya cuatro veces y al menos pasaremos otra más antes de emprender el regreso. La ciudad representa el centro neurálgico del turismo en el Sudeste Asiático, capital de la mayor potencia del este de Asia en este sector (por ahora, China está a la zaga). Pero el turismo no es la única actividad de esta metrópoli, ni mucho menos, los centros de negocios inundan la ciudad moderna, junto a la famosa calle Sukhumvit, casi todos los países del mundo tienen representación en esta zona donde es tan común ver a occidentales como a tailandeses.

Las arterias se colapsan en hora punta como en cualquier gran ciudad, por eso merece la pena conocer y disfrutar de los servicios del Chao Praya Express, el ferry de pasajeros que recorre el río Chao Praya realizando estratégicas paradas en las zonas más interesantes. El río es el alma de la ciudad, en sus orillas se levantan los monumentos más importantes: el Wat Phra Kaew y el Gran Palacio (parada número 9), el Wat Pho y el Wat Arun (parada número 8) o China Town (paradas 6 a 4), en muchas de estas paradas y en otros puntos de las orillas es posible disfrutar de una comida mientras se observa la vida del río, con su ir y venir de ferries y barcazas con mercancía. Pero el Chao Praya no es el único río navegable en la gran capital, hay otros canales llamados Klongs por los que circulan servicios de pasajeros que van de casa al trabajo y del trabajo a casa, en los que rara vez se ve un turista, algunos de estos afluentes se pueden recorrer en una embarcación turística, disponibles en las principales paradas del Chao Praya.

El lugar donde muchos extranjeros de presupuestos ajustados son llevados cuando aterrizan en la ciudad es Banglamphu, que se sitúa cerca de la ciudad vieja. Este barrio está lleno de calles residenciales y pequeños comercios familiares; en él se hallan las calles Khao San, Rambutri y Phra Athit, que acogen en sus inmediaciones al mayor número de viajeros por metro cuadrado del mundo. Estas calles están repletas de hostales, agencias de viajes, cybercafés, centros de masajes, tiendas de recuerdos, restaurantes con comida occidental y bares, y las cuatro o cinco veces que hemos parado en Bangkok siempre estaban a rebosar de gente, sobre todo al atardecer y por la noche. Aunque uno no se aloje en el barrio debería sin duda dedicar una tarde a pasear por él o simplemente a sentarse en uno de los improvisados bares que cada día se instalan en la calle Khao San y desde allí, y al son de las ranas de madera, observar la "fauna" que vive o transita por esta apasionante ciudad,

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