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Cuando comenzamos a oír ese extraño sonido bajo nuestros pies no podíamos imaginar lo que se nos venía encima, habíamos recogido la furgoneta de la volkswagen de Kuala Lumpur la mañana anterior ¡no podía romperse de nuevo!... o quizás sí. En un primer momento pensamos que el ruido venía de la rueda izquierda, estaba hecha polvo y teníamos la intención de cambiarla en Penang esa misma semana, paramos en una estación de servicio y comprobamos que se veía el refuerzo metálico por lo que decidimos cambiarla. No sabemos muy bien porque pero el ruido desapareció aunque, como supimos más tarde, nada tenía que ver con haber cambiado la rueda. Todo iba muy bien, sólo pensábamos en entrar en Tailandia en unos días, cuando, justo al cruzar el puente que une la isla de Penang con el continente, Rafa comenzó a notar algo extraño, la tercer marcha no entraba bien, no se podía reducir de cuarta a tercera, pocos kilómetros después ya no se podía reducir a ninguna marcha y la tercera casi no entraba al acelerar... ¡habíamos roto la caja de cambios!
Completamente desesperados decidimos que ésta era la última, que metíamos la furgoneta en un contenedor y la mandábamos a Europa, como siempre tras llamar a nuestras familias todo cambió de color, nos relajamos y decidimos que al día siguiente decidiríamos si remolcábamos la furgoneta a KL o buscábamos un taller allí, mientras nos acomodaríamos en un hostal del barrio colonial, el Malibu.
Al día siguiente pedimos a un taxista que nos recomendara un taller, el hombre hizo lo que pudo pero no se atrevieron ni a abrir el cubrecarter para ver qué podía ser, en cambio nos mandaron a la volskwagen, como ya sabíamos era una nueva sucursal que aún no estaba en funcionamiento, allí nos recomendaron otro taller y así conocimos a Tony, amo y señor de nuestro futuro. Sin ningún miedo se puso a trabajar, pensó que el problema podía venir de todas las averías anteriores, que posiblemente el aceite de transmisión no lo hubieran repuesto y estuviera la caja seca, efectivamente así fue y los tres nos pusimos muy contentos creyendo que con llenarla se solucionaría, y eso parecía cuando Rafa se puso de nuevo al volante y comprobó como entraban todas las marchas suavemente, ¡hasta la marcha atrás que no funcionaba bien desde Pakistán! Cuando ya lo estábamos celebrando Tony cambió la cara, el aceite se estaba saliendo, la caja estaba rota.

