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Fecha: 25 de Mayo de 2007

Lugar: George Town- Pulau Penang - Malasia

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A la salida compramos unas fresas, famosas en la región, y unas cuantas verduras, entre ellas unos magníficos champiñones. Cogimos la angosta carreterilla hacia el Gunung Brinchang, recorreríamos la carretera más alta de la Malasia peninsular, tras cinco kilómetros y unas cuantas cuestas apareció ante nosotros el espectacular paisaje de interminables campos de té, cultivados sobre perfectas colinas redondeadas y separados entre si por caminos laberínticos que usan los recolectores.

Era fin de semana, por lo que la carretera iba animada, nos resultó muy cómica la reacción de una mujer que salió de su coche alterada, intentando solventar un pequeño atasco... "ésta no ha estado en India", dijimos, pero es que en Malasia las cosas son así, cuasi-perfectamente ordenadas.

Seguíamos dejando a nuestra izquierda y derecha campos de té, hasta que llegamos al último tramo de carretera que tenía bastantes agujeros y estaba muy muy empinado, sin duda mil veces mejor que otras carreteras o caminos por los que habíamos ido antes, pero la cautela nos previno y en las primeras complicaciones nos dimos la vuelta sin más, para que correr riesgos de nuevo con la camioneta. Decidimos aparcar para comer y pasar la noche un par de kilómetros más abajo, un lugar perfecto, ideal para comenzar la excursión la mañana siguiente, ¡maldita elección!, justo el lugar donde se organizan desayunos para los turistas a las seis de la mañana, que verán amanecer con una taza de té en la mano, a eso de las cinco de la mañana los organizadores nos pedían (eso sí, muy educadamente) que nos fuéramos. Aún así, disfrutaríamos un poco más abajo de un perfecto amanecer seminublado y de unos paseos entre los arbustos de té.

Volveríamos cansados a Tanah Rata y, a pesar del muecín, aparcamos en el mismo lugar; aprovechamos la estancia para apurar el acceso gratuito wireless en un café de moda y al día siguiente dejaríamos las Cameron Highlands, aunque no por mucho tiempo, regresaríamos unas semanas después, tras la inmersión en la selva de Taman Negara, huyendo de nuevo del tórrido calor.

En el butterfly garden