![]() |
| |
Nosotros, huyendo de ese ambiente, aparcamos en el jardín de un templo, bajo la sombra de un enorme árbol, un pequeño hogar en el que recibimos gratas visitas, una de ellas fue un laosiano charlatán que trabajaba en un proyecto francés sobre abastecimiento de aguas y cuya oficina se encontraba en la acera de enfrente, en él pudimos "leer la mente" de muchos compatriotas suyos, defendía de carrerilla la política de su país y criticaba, como si del demonio se tratase, a sus vecinos del sur, donde la libertad es equivalente a libertinaje, criminalidad y diferencia de clases, en cambio el Vietnam era todo lo contrario, el ejemplo a seguir, ¡cómo si allí no tuvieran problemas que solucionar! Otra visita más simpática la protagonizaron unos novicios en bicicleta, que pasaron a vernos varias veces esos días, en una ocasión Rafa les regaló las palas de playa que habíamos comprado en Goa y se pusieron a jugar como posesos. La más curiosa de las visitas fue la de un alemán que andaba por ahí con su mercedes, intercambiamos una animada conversación sobre la ruta, las dificultades y lo poco que había faltado para que nos conociéramos en Agonda, debieron llegar a la playa de Goa el día que nos fuimos nosotros a Gokarna, y ahora nos encontrábamos en Laos, ¿dónde estarán ahora?, tenían pensado regresar en diciembre a Goa y regresar en marzo a Europa cruzando Pakistán e Irán, ¡cualquiera cruza ahora Pakistán!
Uno de los días nos aventuramos por los campos hacia una de las lagunas que se anunciaban en un desvencijado cartel de madera, pasamos mucho calor caminando a mediodía por aquellas tierras, al final del camino nos esperaba el premio, unas aguas frescas donde remojarse y descansar. Regresando a casa volvimos a cruzarnos con las mismas gentes, un colegio al aire libre, un par de "taxis" (tractores con un carro de madera donde caben unas 8 personas) y campesinos afanados en sus tierras, volvimos a cruzarnos con el mismo paisaje de cabañas y campos donde el tiempo parece haberse detenido hace mucho, de arroyos y montañas de piedra que han permitido que ese tiempo se pare impidiendo el paso al siglo XX.
Laos se nos presentaba así como una tierra amable de gentes amables y paisajes de ensueño, un país al que dedicarle tiempo, pero nosotros ya estábamos muy cansados, y que decir de nuestra camioneta, Laos tendría que esperar a otro momento de nuestra vida, ya sólo pensábamos en iniciar el regreso en vez de en avanzar y conocer.



Fecha: 26 de Febrero de 2008
Lugar: Madrid - España