![]() |
| |
El día que partimos de Vang Vieng emprendimos el camino hacia el norte por una carretera sinuosa que avanzaba ascendiendo montañas en dirección a Luang Prabang, condujimos un buen rato, cruzamos poblados encaramados en los riscos con niños que salían a la carretera con los pies y la cara llenos de tierra, un mundo rural alejado y olvidado. Al cabo de una hora emprendimos el camino de regreso hacia Vientiane, las ganas de ir regresando pudieron con nosotros, sumadas a la inquietud de que la camioneta en cualquier momento nos dejase colgados, los ruidos extraños cada vez eran más frecuentes y parecía que en cualquier momento se desmoronaría bajo nuestros pies, hecho que no ocurrió en lo siguientes meses, conduciéndonos sanos y salvos hasta Madrid.
Con las imágenes recién adquiridas impresas en nuestras retinas deshicimos el camino hasta la capital, que nos recibió con un cielo monzónico que no tardaría en descargar con fuerza sobre nuestras cabezas. En una ciudad que más parece un pueblo no nos fue difícil encontrar un sitio donde aparcar, en un gran aparcamiento junto al río donde nadie nos molestó el par de días que pasamos allí.
Vientiane es la ciudad más poblada y más importante de Laos con menos de 300.000 habitantes, en sus tranquilas calles se encuentran las pocas representaciones diplomáticas internacionales, algunos hoteles y unos cuantos restaurantes. Es muy fácil orientarse y moverse a pie de un sitio a otro, muchos de los puntos de interés se encuentran en un área de un kilómetro cuadrado entre el río Mekong y la calle Samsenthai, avenida con restaurantes y negocios enfocados al turismo, como el alquiler de coches y motocicletas.
En la primera calle paralela al paseo del río visitamos dos de los monumentos más relevantes, en primer lugar el Haw Pha Kaew, antiguo palacio real construido para albergar el Buda Esmeralda que hoy se exhibe en Bangkok, y que fue convertido en un museo dedicado al arte religioso, con figuras encontradas en diferentes yacimientos arqueológicos del país. En la acera contraria y a escasos metros se levanta el Wat Si Saket, uno de los más concurridos y uno de los más antiguos de Laos, en el interior del sim (sala de oraciones) se pueden observar deteriorados murales que cuentan la historia de la vida de Buda (Cuentos de Jataka), en templo incluye un patio con una veranda llena de estatuas de buda, como en muchos templos tailandeses, y unos jardines con más estatuas y pequeñas stupas. Continuamos la visita hacia el oeste, la Mezquita del Viernes no tiene nada de especial, en cambio el That Dam, la Stupa Negra merece la pena una visita, se levanta en una plaza circular con algunas casas coloniales de madera a su alrededor...

