![]() |
| |
En el centro de la isla de Java, en una zona primordialmente rural y al abrigo del activo volcán Merapi se levanta el enorme templo budista de Borobudur, uno de los más grandes del mundo.
Nosotros llegamos hasta el pueblo en dos autobuses desde Yogjakarta y nos alojamos en el único hostal cercano al sitio arqueológico, y uno de los pocos existentes. Junto al templo existe una gran explanada repleta de puestos de comida y de souvenirs, la mayoría de ellos cerrados, justo enfrente de una de las entradas a la explanada está nuestro hostal, que deja bastante que desear, sobre todo en lo que a la limpieza de la habitación se refiere. Había también alojados una pareja de franceses, ni un extranjero más en la zona ya que lo común es visitar Borobudur en una visita guiada desde Yogjakarta.
Por la tarde nos acercaríamos a ver a qué hora abrían el monumento, ya estábamos avisados que lo mejor era visitarlo a primera hora de la mañana, para evitar así las hordas de turistas que empiezan a llegar a partir de las nueve. A las seis abría las puertas y a esa hora estaría allí, esta vez yo solo, ya que la entrada de once dólares nos pareció bastante cara y decidimos que lo visitaría yo solo. Poco más había que hacer en el inhóspito y desangelado pueblo por lo que pasaríamos la tarde en el hostal mientras fuera llovía copiosamente.
A las seis en punto entré en el complejo de Borobudur, junto con los franceses, los primeros rayos de sol pasaban a duras penas entre las nubes y la silueta del Merapi y otro volcán junto a él dominaban el horizonte. Un largo paseo arbolado iba a dar a las escaleras de acceso al templo, a medida que iba acercándome se empezaban a perfilar las primeras pequeñas estupas y el último nivel, que culminaba a una altura de cerca de cien metros. Al subir las escaleras me topé con él, tiene una base rectangular enorme, calculé que como un estadio de fútbol, tras hacer unas fotos a los volcanes que dejaba a mis espaldas me dispuse a subir al primer nivel, de los siete que tiene, los rayos de sol ya marcaban los primeros relieves del nivel inferior. Todos los niveles se circunvalan por un estrecho pasillo lleno de relieves que narran distintos pasajes de la vida de buda, aunque habría que ser un erudito en la materia para entender cada uno de ellos, ricos en detalles.
