Mapa de China
 

Tristes por la despedida de Jorge continuamos con nuestra aventura en China, regresamos a Xian y de allí cogimos un vuelo a Kunming, la capital de la región de Yunnan, salía un poco más caro que el tren, pero así nos evitamos el largo trayecto de 48 horas ininterrumpidas. En el aeropuerto un taxi nos llevo al Youth Hostel, uno de los peores del recorrido, no por los dormitorios, impecables, sino por los baños y sobre todo por una estúpida recepcionista que agotó nuestra paciencia en diversas ocasiones. En Kunming sólo pretendíamos estar una noche, por la mañana gestionaríamos rápidamente el visado de Vietnam, que deberíamos recoger unos días más tarde, por lo que esa misma tarde pudimos coger un lujoso autobús hasta Dali.

Realizamos un trayecto de casi 400 km en cinco horas, el más rápido en mucho tiempo, se notaba que la zona es de las más ricas del país, tal vez por el boom del turismo fomentado cada vez más por el gobierno central que, a modo de reclamo, ha renombrado Zhongdhian como el legendario Shangri-La, el paraíso en la tierra.

Nos alojamos en Friends Guesthouse, un hostal junto a la puerta sur de la ciudad amurallada por 6 euros la doble con baño, un buen precio que se duplicaría una semana después con la llegada de las vacaciones estatales del 1 de Octubre, momento en el que millones de chinos disfrutarían de una larga semana sin trabajar. Nos quedamos aquí tres noches, el acogedor ambiente de la localidad invita a ello, cierto es que la calle principal, Fuxing Lu, puede llegar a cansar en hora punta, pero fácilmente, caminando dos o tres minutos, te escapas del bullicio y te pierdes en calles con ambiente de pueblo.

Un café de Yunnan, mitad de precio que un capuchino, y a caminar hacia las Tres Pagodas, dos kilómetros al noroeste de la ciudad, en la otra punta de nuestro alojamiento. Para llegar hasta allí una opción es ir por uno de los mercados de frutas y verduras y, como yo soy fan de ese tipo de lugares, no dudamos y nos metimos de lleno en él, la variedad de productos mostraba el carácter subtropical de la región, donde el clima se parece más al de Laos o Vietnam que al de Pekín. Observamos curiosos como las mujeres se tapaban la cabeza, en vez de con sombreros de paja cónicos o rústicos, con bonitos sombreros con cintas de colores, algunos con encaje y todo, sin duda la moda del momento. Abandonamos la muralla por la calle de los talleres de piedra, mármol y madera, donde los artesanos se afanaban con el pico tallando sus mejores diseños en las losas que más tarde se incrustarían en la madera para hacer muebles de todo tipo.

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