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Nuestro hostal es el "Mingtown youth hostel", que se encuentra a pocos minutos del Bund, a la entrada hay una gran sala con cómodos asientos para dos personas, una de las paredes esta copada con una enorme fotografía antigua, también hay un bar con un billar, parece un buen sitio y, efectivamente lo es.
Cuando dejamos las mochilas en la habitación estamos agotados pero aún no podemos descansar, son las cinco y media y la oficina para comprar los tickets del tren cierra a las seis, es uno de los grandes problemas en China, viaja tanta gente que hay que reservar los billetes de tren con muchos días de antelación, que en este caso para nosotros no van a ser suficientes, al llegar a la estación ya no quedan literas para Beijing, por lo que nos va a tocar de nuevo coger un autobus litera para llegar a la capital el mismo día que Jorge y su madre.
Hay que aprovechar el poco tiempo que vamos a estar en Shanghai, por lo que nos vamos directamente al "Bund", una avenida de dos Km junto al río, el lugar más famoso y visitado de esta ciudad. La avenida tiene un tranquilo paseo, más de una docena de edificios de principios de siglo jalonan la calle, en algunos de ellos hay elementos neoclásicos, en otros aparece el Art Decó, al más puro estilo Neoyorkino, por el río circulan desde cargueros hasta lujosos barcos restaurantes o con paneles publicitarios iluminados exageradamente. Justo al otro lado esta la zona finaciera de Pudong, que sencillamente se podría denominar como el Futuro, una veintena de rascacielos en el que destaca la Torre de Televisión, un alto cilindro con histrionicas bolas de cristal a distintas alturas y donde se encuentran los restaurantes o clubs más lujosos de China. El contraste entre ambas orillas es brutal, observamos el pasado y el futuro desde la zona peatonal que al anochecer se llena de gente. Paseamos por el Bund, esquivando a los que nos quieren vender patines con fluorescentes o peonzas, los edificios de principios del XX son espectaculares y la iluminación de es perfecta, a medida que uno se acerca a las moles de hormigón van apareciendo más y más detalles.
Volvemos a Nanjing Road, donde ahora si que dominan los neones y las masas de gente. En un poste hay multitud de cargadores de moviles de distintas marcas al servicio del público, es una buena idea.

