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Salimos de la barriada y regresamos a la zona más turística por la otra margen del río, junto al mercado se agolpan los conductores, más de los necesarios para el flujo de turistas. Comentamos que para muchas familias el dinero que estos hombres aportan supone el único ingreso, también comentamos que el que consigue un cliente al día por 6$ seguramente gane más dinero que cualquier agricultor, pescador o asalariado, una forma más fácil de ganarse la vida; la competencia es brutal, los más despabilados chapurrean inglés y otros idiomas, son simpáticos y en seguida se ganan a su cliente, tal y como nos ocurrió a nosotros el segundo día de estancia.
Otra forma segura de ganarse la vida es trabajar en cualquier otra rama del sector turístico, decenas de restaurantes y bares se acumulan en los alrededores del mercado, de nuevo todos los presupuestos están representados en los negocios, tampoco hay que olvidar hoteles y tiendas de recuerdos, donde los souvenirs comienzan con precios mucho más elevados que en la vecina Tailandia, todo en dólares americanos, siempre en dólares americanos, la moneda de curso legal más extendida en el país.


Fecha: 29 de Enero de 2008
Lugar: Arenillas de Riopisuerga - Burgos - España
El cuarto día madrugamos, un taxi nos viene a recoger para llevarnos junto a otra pareja a la frontera con Tailandia, esta opción de transporte es sólo 2$ más cara que el autobús y te permite alcanzar Poipet en unas 4 horas. Todo lo que habíamos escuchado sobre este tramo de carretera es cierto, unos 150 km de pesadilla bajo las ruedas, el asfalto desaparece muy pronto para dar paso a un firme peor que cualquier camino de tierra, algo sorprendente dada la calidad de las carreteras en torno a Siem Reap, comenzamos a creer en la leyenda que dice que un acuerdo entre el gobierno central de Camboya y alguna compañía aérea mantiene en ese penoso estado la carretera con el objeto de que los turistas sigan volando de Bangkok a Siem Reap en vez de coger un autobús, si estuviera bien asfaltada dicho trayecto podría durar menos de cinco horas más los trámites aduaneros, duración muy razonable para los que prefieren no volar. Durante el "paseo" pudimos confirmar las sospechas, el desarrollo de Siem Reap no es ni de lejos el reflejo de la situación nacional, junto a la "carretera" observamos viviendas muy humildes y gentes trabajando en el campo o esperando junto a la carretera, quizás a que su suerte cambie.
Con las posaderas destrozadas descendemos del taxi en una típica ciudad fronteriza del Sudeste Asiático, nada acogedoras y llenas de oportunistas al acecho del viajero despistado, sin grandes problemas cruzamos a Tailandia, el flujo de personas es enorme, aquello parece un auténtico mercado, tal vez lo es, camboyanos y tailandeses intercambian mercancía aparentemente sin control, posiblemente no es así y los oficiales de ambos lados acumulan los billetes en sus bolsillos...