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Fecha: 29 de Enero de 2008
Lugar: Arenillas de Ríopisuerga - Burgos - España

Rafa y yo adquirimos la entrada de tres días, aunque sólo la utilizamos los dos primeros porque queríamos dedicar el tercero a conocer Siem Reap. El primer día alquilamos unas bicicletas, fue un desastre, funcionaban fatal y casi había que tirar de ellas, pero no nos vinimos abajo y visitamos los principales templos, en primer lugar el Angkor Wat, para muchos la joya del lugar y la que da nombre a todo el complejo; al contrario de lo que parecía en un principio nos encontramos solos en muchos lugares del recinto, observando los bajorrelieves y caminando por los jardines. Comimos en un chiringuito de la zona y nos dirigimos al Angkor Thom cuyo acceso se realiza por un paso jalonado de estatuas de guardianes a tamaño natural. En el que en su momento fue el centro de la vida del imperio encontramos el que para nosotros es el más impresionante de los edificios de Angkor: el Bayon, una estructura coronada por decenas de caras gigantes sonrientes. El resto del día lo dedicamos a pasear por el Angkor Thom, entre restos de palacios y jardines.
La segunda jornada contratamos a un chico que por 10 $ nos llevó todo el día de aquí para allá, con él visitamos el Ta Prohm, el mejor ejemplo de como la selva se abre camino entre las piedras, el Banteay Srei, un bonito templo 20 Km al norte, y muchos edificios de menor importancia y casi desiertos. Sin duda alguna este día fue el Ta Prohm el que se llevó toda nuestra admiración, las raíces y las ramas de los árboles abrazaban las piedras de muros y paredes en una fusión perfecta, no nos extraña que el lugar haya sido escogido para grabar escenas de películas, el lugar es inspirador.
Con un inmejorable sabor de boca dijimos adiós al monumento más impresionante del Sudeste Asiático, de fama merecida, una cita imprescindible para todo viajero que disfrute con la historia y el arte.

