Camboya es conocida en el mundo entre otras cosas por uno de los conjuntos arquitectónicos más impresionantes que existen: los Templos de Angkor. El periodo en el que fueron construidos estos monumentos se extiende a lo largo de más de seiscientos años, entre el 802 y el 1432, durante los cuales el Imperio Khmer llegó a ser uno de los más poderosos del Sudeste Asiático.

Para visitar este lugar hay que contar con tiempo suficiente, en un día apenas dará tiempo a ver los lugares más emblemáticos sin empaparse de la atmósfera de los lugares menos transitados, dos o tres días permitirán perderse entre ruinas devoradas por la selva y pasear por lugares menos trillados, aunque el que quiera verlo todo deberá quedarse en el lugar entre una semana y un mes, ya que la capital del imperio Khmer se expandió tanto que hay restos desperdigados a decenas de kilómetros en todas las direcciones. Hay tres tipos de entradas: 1 día por 20$, 3 días por 40$ y 1 semana por 60$, aquí no se andan con tonterías, lo poco que tienen lo explotan a fondo, pero a pesar de lo desorbitado del precio merece la pena la visita, sin duda alguna.

Una vez decidido el tiempo de estancia hay que pensar en el medio de transporte, según nuestra opinión hay que descartar el caminar, como mínimo hay que alquilar una bicicleta para recorrer las grandes distancias, en muchas zonas se puede aparcar la bicicleta y entonces sí, caminar para visitar los templos más cercanos. Otra opción menos económica pero muy agradable es la de alquilar una de las motos con remolque que se ven por todas partes, lo mejor será negociar un precio por día o por los días que se desee y para ello es mejor enterarse antes de cómo andan los precios.

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