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Partimos de Nizwa a media mañana con rumbo oeste, hacia Wadi Ghul, un barranco tallado en las montañas Hajars gracias a las riadas que cada año descienden vertiginosamente desde la cima de Omán, el Jebel Shams, con sus 3.075 m sobre el nivel del mar.
Cruzamos Tanuf veinte kilómetros después de abandonar Nizwa, una diminuta población conocida por sus aguas minerales, que se embotellan y distribuyen a todo el país. Unos kilómetros más allá nos encontramos con el cartel que indicaba la ruta hacia Al-Hamra (La Roja, como nuestra querida Alhambra de Granada), esta misma carretera continúa unos once o doce kilómetros con el firme pavimentado en una ascensión muy dura (por lo que nos comentaron Rubén y Aurora), y sirve de acceso al Wadi Bani Awf, uno de los barrancos escondidos e inaccesibles de la región. Este lugar es sólo apto para todoterrenos y aún así parece ser bastante duro de roer, para los ciclistas también es duro, hay algunas pendientes imposibles y sólo un alto en el camino donde encontrar agua y alimento. Para nosotros queda pendiente, cuando seamos unos turistas más y podamos alquilar un 4x4 para recorrer estos bonitos parajes, y algunos más que se nos han quedado en el tintero.
Continuamos hacia Wadi Ghul, fue sencillo encontrar el camino hacia la montaña y más aún detectar el View Point anunciado, un lugar muy fotogénico donde es imprescindible hacer un alto. Como nos moríamos de hambre decidimos continuar un poco más y buscar un lugar donde comer y regresar por la tarde para adentrarnos en el oasis. Con las cabras como única compañía disfrutamos de los ricos tomates adquiridos unas horas antes y de algunas conservas que aún teníamos en nuestro haber, ¡estaría bueno que regresáramos con ellas a casa!
El calor ya no apretaba tanto cuando volvimos a parar en el view point y descendimos hasta las huertas, paseamos junto al canal saludando a los hombres que cuidaban de sus tierras y nos dirigimos hacia el palmeral que se extendía hacia la boca de la garganta. Un cartel mostraba un mapa de la zona y las posibles rutas a realizar desde allí, algunas partían de lo alto, 25 km por una empinada carretera que según nos comentaron no podríamos superar con nuestra fatigada compañera; un sendero se adentraba en el barranco, atravesando dos poblados, parecía corto y sencillo y finalmente optamos por realizar esta caminata al día siguiente.

