![]() |
| |
Cruzar la frontera con Omán nos llevó un buen rato, se notaba que por allí no solían circular vehículos que no fueran de la Península Arábiga. Tratamos por todos los medios no pagar el seguro, pero aquí ya no se andan con bromas y tuvimos que desembolsar los diez o quince euros correspondientes a diez días de estancia.
Poco a poco la tormenta de arena que nos había acompañado desde Khor Fakkan fue diluyéndose, no así el desierto, que parecía no tener fin. Queríamos tomarnos Omán con mucha calma, paramos en una aldeilla a comer, Al Badaliya, decidimos quedarnos allí mismo a dormir.
Los primeros en acercarse fueron tres niños de edad inferior a los diez años, ninguno de ellos hablaba una sola palabra de inglés, se conformaron con observarnos cada vez más de cerca y dejarse hacer un par de fotos. Sus hermanas y familiares llegaron un rato después para invitarnos a su casa, como ya nos ocurriera en otras ocasiones en Jordania o Irán, pronto nos vimos rodeados de personas que no querían perderse la novedad.
Aparcamos la furgoneta junto a nuestro nuevo hogar y pasamos con la familia toda la tarde, la noche y media mañana del día siguiente, hacía tiempo que no nos veíamos en una situación similar, desde que abandonáramos Pakistán mucho tiempo atrás. De nuevo una familia musulmana nos abría su casa y su corazón, llenos de dudas y entusiasmo ante nuestra presencia; lo sorprendente de esta ocasión fue el hecho de que fueran las mujeres las que más se interesaran y pasaran el tiempo con nosotros, madres, tías, primas e hijas se reunieron para contarnos cómo transcurre su vida en este caluroso rincón del mundo; los hombres mientras tanto no se separaban del televisor, instalado en el jardín bajo unas palmeras. Aunque mostraban su pertenencia a la religión musulmana se percibía un ambiente más abierto y permisivo que en nuestra querida Jordania, tanto en la forma de vestir como en el trato con nosotros, especialmente con Rafa, con el que intercambiaron varias conversaciones.
Las hermanas que formaban el núcleo principal se llevarían un año entre ellas, sólo una vivía fuera, estaba estudiando inglés en una cercana ciudad emiratí, la misma ciudad donde la familia regenta un negocio textil, más lucrativo en el país vecino.

