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Buscamos los vuelos más baratos que encontramos para Dubai y los compramos a través de internet en la página de rumbo, que no usábamos desde que salimos de Europa, el contenedor debía llegar a Dubai el día 1 ó 2 de diciembre, así que apuramos y cogimos los billetes para el domingo 2, sabíamos que no llegaría antes de tiempo y que la habitación de hotel en la capital del oro negro sería sin duda la más cara del viaje, cuantas menos noches pasásemos allí mejor; ¡qué ilusos!, volvimos a tener fe en los compromisos, sabiendo por experiencia que los mercantes son ajenos a ellos, nos acabaríamos conociendo Dubai como la palma de la mano, y dejándonos una pasta en alojamiento. En cambio en Kuala Lumpur conseguimos rebajar al máximo la tarifa de la habitación en un hostal de mochileros cutre y cochambroso que ya conocíamos y que tenía una azotea simpática donde desayunar, y nos quedamos allí esperando que llegara el momento de subir al avión que, vía Yakarta, nos conduciría a nuestro siguiente destino.
Pensándolo ahora nos arrepentimos de no haber salido de la ciudad a conocer algún lugar nuevo, pero en ese momento la economía hacía aguas, el salto a Arabia nos había salido mucho más caro de lo previsto, y decidimos quedarnos allí haciendo caso omiso a las ofertas de Airasia para volar a Filipinas o Sumatra por 100 euros ida y vuelta... ahhhhhhhhhh, ahora, sentada en nuestro apartamento en Madrid, simplemente me tiro de los pelos. Pero no hay mal que por bien no venga y aprendimos a ser un malayo más, estas experiencias, aunque puedan parecer menos interesantes, lo son tanto o más que las que adquieres moviéndote de un lugar a otro. Nos creamos nuestra rutina en el barrio chino de la gran ciudad, hoy paseo a las Petronas, mañana embajada de Jordania, así ya llevamos el visado, hoy a la de Siria, uy, que raro, tan simpáticos como siempre: "No, han de obtener el visado en su país de origen", "no, deje que le explique, es que nosotros no volvemos a España y tenemos que atravesar irremediablemente su bella nación", "pues vaya, lo siento mucho, inténtelo en Jordania..."; y ¿hoy qué cenamos?, que tal pato y cerdo asados con noodles y sopa, ummmmmm, ¡qué bueno!, como lo vamos a echar de menos, hoy toca buffet en el económico del barrio chino, ¡qué maravilla!, ¡qué extraño!, nos ha cobrado dos euros y medio por todo, ¿esto no solía costar dos? Un café aquí, un helado allá, internet en el 24h de la esquina y mucho, pero que mucho, tiempo en los centros comerciales que se reproducen como setas en la ciudad y donde las instalaciones de aire acondicionado son sin lugar a dudas las mejores del mundo.


Pequeño homenaje fotográfico a Bea y Carlos, nuestros últimos visitantes en el viaje, que supieron disfrutar de los mayores atractivos de este bello país que es Tailandia.