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Dubai está de moda, de eso no hay ninguna duda, en todas las agencias del mundo se ofrecen viajes a una de las capitales mundiales del consumo. Mientras que Deira o Bur Dubai ofrecen sus gangas a las clases medias los grandes centros comerciales y las tiendas de los grandes y lujosos hoteles comercian a otro nivel, joyas, diamantes, coches deportivos sacados de James Bond, productos al alcance de unos pocos, pero que en Dubai encuentran compradores a diario.
El emirato de Dubai y la ciudad con el mismo nombre son práticamente lo mismo, a cinco kilómetros al nordeste se encuentra el vecino emirato de Sarjah y unos cuantos kilómetros hacia el sudoeste el de Abu Dhabi, el mayor y el que ostenta el poder. En la práctica los gobernadores o emires poseen una gran libertad de acción y Dubai se ha posicionado en segundo lugar por méritos propios, ya era una potencia comercial en la zona antes de la creación de los EAU, en 1971, pero ahora es el líder indiscutible, el único emirato capaz de mantenerse a flote cuando el petróleo se acabe, razón por la cual han comenzado a imitarle sus vecinos.
La parte más animada bordea el Creek, un entrante de agua que separa los barrios de Deira y Bur Dubai, el primero es más comercial, en él se esconden los zocos más interesantes y frecuentados del país, como el de las Especias y Perfumes y el del Oro, a pesar de su indudable aroma oriental la atmósfera no llega ni de lejos a semejarse a la de los zocos de Damasco, Alepo, Isfahan o Estambul.
Bur Dubai es el centro de la cultura, es mostrado como la zona más antigua y auténtica pero de nuevo le falta algo, le falta pasado, los edificios han sido restaurados con ángulos tan rectos y adobes tan finos que parece una maqueta, y lo es, no hay que olvidar que Dubai era un pueblo de pescadores hasta los inicios del siglo XX que vivía del comercio de las perlas, sólo salió de su letargo en los años 30 cuando el jeque Maktoum bin Hasher al-Maktoum declaró el lugar puerto de libre comercio, eliminando todo tipo de tasas e impuestos a los comerciantes. Con él se edificaron la mayor parte de los edificios que ahora forman el emblema del pasado, un pasado muy cercano. En este barrio se pueden visitar algunos museos, como el Museo de Dubai, rico en dioramas, o la Casa del Jeque Saeed al-Maktoum, el segundo en la estirpe de emires, abuelo del actual gobernador del emirato.

