Index crónicas de Oriente Medio
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Pocas ciudades pueden rivalizar con Estambul en cuanto a historia y cultura se refiere.

A ambas orillas del estrecho del Bósforo, que une el mar Negro con el mar de Mármara y éste con el Mediterráneo, a lo largo de su dilatada historia, la actual Estambul ha sido codiciada por numerosos imperios por su importancia estratégica y comercial, convirtiéndola, en primer lugar, en el más importante puerto comercial del Mediterráneo, bajo el nombre de Bizancio, para más tarde ser la capital de Imperio Romano de Oriente (Imperio Bizantino), con el nombre de Constantinopla, hasta el 1453, año en el que fue conquistada por el Imperio Otomano, pasando a llamarse Estambul, siendo capital de uno de los mayores imperios de la historia.

El primer asentamiento del que hay constancia fue Semistra, aproximadamente en el año 1000 A.C. Más tarde, un pueblo de pescadores llamado Lygos, se asentó en punta Serrallo, en el lugar que en estos momentos ocupa el Palacio de Topkapi. Alrededor del año 700 A.C, colonos griegos procedentes de Megara (Corinto), se establecieron en Calcedonia (actualmente Kadiköy), en la parte asiática del Bósforo.

Unos años más tarde, otro colono de Megara, llamado Byzas, consultó al oráculo de Delfos antes de partir de viaje sobre cual debía de ser el lugar donde fundar una nueva colonia. El oráculo le respondió algo enigmático, "Enfrente de los ciegos". Cuando Byzas llego al Bósforo, en el año 657 A.C, divisó la colonia existente en el lado derecho y, al girar hacia la izquierda, observo el soberbio puerto natural del Cuerno de Oro, en la parte europea, momento en el que afirmó, "Esas gentes de Calcedonia deben de estar ciegas". Se instalaron en el lugar que había sido ocupado por el pueblo de Lygos, y fundaron la nueva colonia con el nombre de Bizancio.

Rica en bancos de pesca, Bizancio se convirtió en poco tiempo en el primer puerto del mediterráneo. Las fuerzas persas de Darío I destruyeron Bizancio a principios del siglo V a.C. y fue reconstruida por los espartanos en el 479 a.C., quienes se disputaron con los griegos su control durante cien años. El general ateniense Alcibíades tomó la ciudad en el 409 a.C., pero cuatro años más retomó el poder el general espartano Lisandro. Bizancio cayó de nuevo en manos griegas en el 390 a.C. En una alianza con las islas griegas de Quíos, Rodas y Cos, así como con la satrapía persa de Caria, la ciudad logró su independencia en el 357 a.C. Entre el 341 y el 340 a.C. Bizancio volvió a ser atacada, esta vez por Filipo II de Macedonia. Durante el reinado del hijo de Filipo, Alejandro Magno, Bizancio reconoció la soberanía de Macedonia. La ciudad fue posteriormente atacada por los escitas y en el 279 a.C. por los celtas, quienes tras invadir Tracia, impusieron tributo a la ciudad. Para asegurarse fondos, los bizantinos establecieron un impuesto sobre los barcos que pasaban por el Bósforo, lo cual llevó a la guerra contra Rodas.