De nuevo tras los pasos de la historia nos dirigimos hacia la ciudad de Bergama, donde se encuentran los restos arqueológicos de la antigua Pérgamo. La primera impresión no fue muy buena, había mucho tráfico y el asfaltado de las calles era nefasto, parecía la M-30 de Madrid, todas las calles levantadas y las que no lo estaban eran de tierra. Identificamos los caminos para ir a la Acrópolis y al Asclepión, ambos a las afueras de la ciudad, y salimos de la urbe buscando un lugar más tranquilo donde pasar la tarde. A la mañana siguiente fuimos directos a la Acrópolis, dejando atrás la ciudad a unos dos o tres kilómetros llegamos al parking. El responsable fue muy amable, estuvimos charlando un rato sobre España y nos dejó aparcar por 3 millones, en vez de los 6 que exigían a las caravanas (nos habremos cruzado tan sólo con cuatro o cinco caravanas en todo este tiempo en Turquía, y aún así en los parkings hay precios especiales para ellas). En otros casos solemos aparcar en el pueblo e ir andando, pero en Pérgamo la Acrópolis=Ciudad Alta hace honor a su nombre.

Iniciamos la visita tras adquirir las entradas (10 millones por persona) ascendiendo entre restos deperdigados, en busca del Templo de Trajano. En seguida las bellas columnas se dejaron ver, pero decidimos dejarlo para más tarde, y nos acercamos al extremo superior desde donde se divisa un enorme pantano. Según nos acercábamos al Templo, cuyas columnas de mármol están reconstruidas, nos arrepentíamos de los 10 millones pagados para ver Troya ¿cómo se puede cobrar un precio tan desorbitado?, volveríamos a tener este pensamiento innumerables veces. Desde el Templo se puede uno asomar y observar a la izquierda el teatro, y la actual ciudad de Bergama extenderse a los pies de la colina.

Aquí conocimos a dos sevillanos que pasaban sus vacaciones en Turquía, más tarde charlaría con ellos en el Asclepión. Tras acercarme a visitar lo que quedaba del Templo de Atenea, ver el teatro y el Templo de Dionisos, regresé a la entrada donde me reuní con Rafa, que había realizado otro recorrido distinto.

En el descenso a Bergama paramos en la entrada de la ciudad para ver la Basílica Roja, según San Juan una de las siete iglesias mencionadas en el libro del Apocalipsis. Continuamos hacia el Asclepión dejando a ambos lados del camino un enorme cuartel del ejército.

Index crónicas de Oriente Medio
Las calles de Bergama (Pérgamo)
Serpientes: símbolo de Asclepio
Ir a fotos de la crónica
Sigue
Volver a Oriente Medio