![]() |
| |
De nuevo, al llegar, vimos que nos querían cobrar por el parking y aparcamos fuera del recinto. Tras comprar las entradas (2 millones por persona) se nos aproximó el responsable del parking y nos pidió insistentemente que aparcaramos dentro; comenzó a decir que si no lo hacíamos tendría problemas con su jefe y que nos cobraría como a estudiantes (1 millón), accedimos. Realizamos la visita bajo un sol abrasador (la hora del amarillo). De nuevo el teatro era el mejor edificio conservado, una maravilla. Aprovechamos que habíamos aparcado en una sombra para comer allí mismo, aún nos quedaba una ración de suculentas lentejas con chorizo. Allí mismo descansamos después del banquete.
Ya era tarde para visitar la última de las tres ciudades jonias: Dydima, donde se mantiene en pie gran parte de un enorme templo. Nos fuimos buscando la tan anunciada playa de Altinkum, dicen que una de las mejores del país. Quizás fuera así en el pasado, pero ahora está rodeada de miles de urbanizaciones habitadas por ingleses, y de restaurantes y tiendas con precios en libras. Aún así me metí en el agua y nadé un rato, estaba yo sola.
Buscando un sitio donde dormir pasamos al lado del templo de Dydima, estaba vallado con una tímida valla de un metro de alto, se podía observar todo desde fuera. Al día siguiente pasamos de día para verlo bien, paseamos alrededor del templo y por algunas calles del pueblo, preparado para el turismo. Nada nos retenía allí, así que nos alejamos en busca de nuevos horizontes.
Desde la carretera camino a Bodrum vimos un templo; recordamos haber leído algo sobre un santuario dedicado a Zeus en esa zona: Euromos, nos paramos a investigar. Por el camino de tierra se podía ver el templo, y Rafa se acercó un poco más entre los olivos y pudo ver al guarda dormitando en una sombra, allí no había nadie pero la entrada costaba dinero, otros 4 millones más. Nos los ahorramos, ya habíamos visto todo desde el exterior.



Fecha: 29 de Octubre de 2005
Lugar: Jerasha - Jordania