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La noche del 5 de octubre, tras la visita a Efeso, dormimos en Kusadasi, otro de los centros turísticos más importantes de la costa turca. Pudimos comprobar que estaba lleno de hoteles repletos de extranjeros, y las calles que daban a la Playa de las Damas estaban llenas de tiendas y restaurantes enfocados también al turismo no nacional (los precios aparecían en libras esterlinas).
Por la mañana nos acercamos a la antigua ciudad de Priene. Nos acercamos hasta la entrada y nos quisieron cobrar por aparcar en una cuesta de tierra; me negué y bajé el coche hasta donde se encontraban los restaurantes. Parece ser que al tipo de la puerta no le hizo mucha gracia que no aparcaramos allí, pero no vamos a estar pagando por todo, te sangran poco a poco.
Estábamos prácticamente solos recorriendo los restos arqueológicos (2 millones por persona). Se encuentran en un promontorio a unos veinte kilómetros del mar, el entorno es bastante espectacular, con bosques de pinos y una mole de piedra como telón de fondo. Las columnas que quedan en pie son impresionantes y hay restos de columnas iguales desperdigados por todas partes. Entre los pinos nos encontramos con una tortuga, hay muchas en este país, no sería la última en cruzarse en nuestro camino.
Entre campos de algodón en plena recolección llegamos hasta el mar. Queríamos darnos un paseo por la reserva natural de Dilek. Según nos acercábamos comenzamos a divisar cientos de garzas, negras y blancas, desperdigadas por las marismas. El paisaje prometía un buen paseo, pero cuando llegamos al final de la carretera y quisimos andar nos topamos con una zona militar donde nos prohibieron el paso. ¡Qué mala suerte!, al parque natural sólo se puede acceder por el norte y eso suponía regresar unos ochenta kilómetros. Esta visita se ha quedado pendiente para otra visita, según parece el sitio merece la pena, y tiene muchas calas vírgenes a las que se llega andando.
Aún era temprano y nos encontrábamos a apenas treinta o cuarenta kilómetros de los restos de otra de las grandes ciudades griegas de la antiguedad: Mileto, de donde era natural Tales de Mileto (uno de los primeros filósofos, astrónomos y matemáticos de la historia).

