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Ya dejábamos atrás el mar Egeo, el Mediterráneo nos esperaba en Marmaris y su exuberante naturaleza. La primera parada la hicimos la tarde del 9 de octubre en lo más profundo del golfo de Gökova, a un par de kilómetros de Akyaka (también conocido como Gökova por el golfo). Paramos en un pinar a descansar y con la intención de bañarnos, pero la temperatura no acompañaba y estaba lleno de abejas (más tarde leeríamos en la guía que la zona de Marmaris hay muchos casos de picaduras de abeja, está plagado de ellas). Un autobús había llegado a la vez que nosotros y de él descendieron un grupo de jóvenes deportistas y su entrenador, les puso a correr a lo largo de la playa y a hacer miles de ejercicios. Nos dimos un paseo por los alrededores, al otro lado de donde nos encontrábamos se veían colinas frondosas, en el inicio de la Península de Resadiye. El sitio nos pareció perfecto para pasar la noche, aparcamos y a descansar.
Por la mañana, en el puerto de Akyaka, encontramos una agencia que organizaba paseos en barco hasta la Isla de Cleopatra (llamada así porque en ella se supone que se encontraban Cleopatra y Marco Antonio), famosa por su arena blanca finísima; además de esa visita paraba en varias playas de la zona. La chica que nos atendió nos explicó que se podía hacer en un barco turístico por 15 millones, o en un barco de vela con poca gente por 25 millones, ese día sólo existía la segunda opción. Después de hablar un rato nos lo dejó por 20 millones (12 euros), la excursión duraba todo el día y tenía la comida incluida, era un chollo. Habíamos cogido todo lo que hacía falta, el bañador, la cámara de fotos, el dinero, y la toalla y el jabón para ducharnos luego en el barco. Nos acercamos al muelle y nos acomodamos en la popa. Al cuarto de hora sonó el teléfono del encargado, como el día estaba un poco nublado los cuatro ingleses que iban a venir con nosotros se habían echado para atrás, y, claro, un barco para dos no era rentable. Se nos quedó cara de tontos, ya nos habíamos imaginado pasando el día en el barco de playa en playa. Con las mismas, nos devolvieron el dinero y nos fuimos de allí dirección a Marmaris, capital de la región.
De camino vimos una desviación que te llevaba a un puerto donde contratar viajes en barco, decidimos probar suerte allí. Poco antes de llegar comenzó a llover, estaba claro que ese no era el día del viaje en barco. Nos informamos de que todas las mañanas a las 10 sale un barco hacia la Isla de Cleopatra, por 10 millones, pero ni tour ni comida incluida.

