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Llevábamos ya mucho tiempo viajando junto al mar y nos apetecía un cambio, en un principio teníamos planeado ir a Konya a la vuelta de Siria y Jordania, pero cambiamos los planes.
Para llegar a Konya hay que atravesar los Montes Taurus en su vertiente más occidental, la menos elevada, y adentrarse hasta el corazón de la inmensa estepa de Anatolia. No nos imaginábamos lo que nos esperaba en el camino, en Antalya hacía unos 27ºC esa misma mañana de octubre. En los alrededores de Side la carretera abandona el mar y se dirige hacia el norte, enseguida comenzamos a ascender con la furgoneta, la temperatura descendía progresivamente, ¡ya estábamos a menos de 10ºC! Se nos estaba haciendo tarde y decidimos parar antes que se hiciera completamente de noche. Junto a un pueblo, en un aparcamiento cerca de la carretera, paramos a descansar; tuvimos que encender la calefacción hasta la hora de acostarnos. Esa noche la temperatura descendería por lo menos hasta 4 ó 5ºC.
Nos levantamos temprano y seguimos camino, continuábamos ascendiendo. Desde la carretera se veían de vez en cuando rebaños de ovejas y cabras, o tractores realizando sus labores en el campo. No estábamos seguros: "aquello parece nieve"-le dije a Rafa-"no puede ser verdad, aún estamos en octubre, será roca viva"-me contestó él convencido. Cada vez parecía más claro y en pocos kilómetros la nieve estaba junto a la carretera, el termómetro marcaba 1ºC; ¡qué contraste!, ayer a casi 30 ºC y hoy a 0ºC. Nos pareció divertido, incluso bromeamos con la idea de estrenar las cadenas en la furgoneta. Más tarde ya no nos pareció tan divertido, la carretera estaba llena de nieve y nos acabábamos de cruzar con un quitanieves. Al final no tuvimos que poner las cadenas, pero nos dimos cuenta de que en diciembre seguramente nos tocaría hacerlo más de una vez, en Turquía el invierno es muy duro.
Ya en el descenso hacia la meseta de Anatolia comenzamos a ver puestos de miel en la carretera, casi nos quedamos congelados regateando con un lugareño por un bote. Al final salió ganando el muy truhán, con la escusa de que no tenía cambio. Bueno, le sacaríamos buen provecho con el yogur turco, una de nuestras pasiones en este país.

