Recorríamos la carretera que unía Ankara y Samsun camino de Hattusas, la antigua capital del reino Hitita. Durante todo el camino desde la capital el paisaje de Anatolia se repetía monótonamente, extensas llanuras repletas de nieve. Cogimos la desviación hacia Bogazköy, el pueblo donde se encontraba el yacimiento; cuando llegamos parecía desierto. Aparcamos como pudimos en la plaza, sobre un metro de nieve, estaba algo más animada; en cuanto bajamos vino un taxista, que nos ofreció recorrer el yacimiento, pero le dijimos que lo recorreríamos andando, pese a que era bastante extenso, nos regaló un mapa, para que ubicásemos todo lo que fuéramos viendo.

Mientras andábamos hacia la entrada del yacimiento un chaval nos intentó vender figuras hititas, pero no consiguió nada, aunque a la salida si nos colaría una figura de un león. Hattusas se ubica sobre la ladera de una montaña y sus murallas recorren varios kilómetros en sentido ascendente, justo a la entrada hay un horroroso hotel con forma de castillo, con almenas y torreones. En la taquilla vino otro hombre algo mayor para explicarnos parte del yacimiento, llevaba trabajando en las excavaciones dieciséis años, con un grupo de arqueólogos alemanes, parecía como si quisiera ofrecerse como guía. Al comenzar a andar nos empezó a seguir a unos diez metros, con otro hombre más joven. Ni que decir tiene que no había nadie más visitando la ciudad, estaba completamente nevado y sólo se apreciaban algunas piedras que sobresalían tras la espesa capa de nieve. Visitamos el gran templo, aunque no pudimos distinguir mucho, los hombres seguían detrás. Al volver nos habían puesto diez piezas sobre una piedra, resultó bastante inocente y hasta ellos mismos se rieron, educadamente les dijimos que no íbamos a comprar nada y ellos no insistieron, recogieron y se fueron. Continuamos por el sendero marcado, siempre ascendente, durante 40 minutos, hasta que llegamos al primer lugar en el que pudimos ver algo, una de las antiguas puertas de acceso, la puerta de los leones, con dos figuras de estos animales, una a cada lado.

Proseguimos durante otros veinte minutos hasta llegar al punto más alto de la colina, donde había un túnel que iba a dar a otra puerta de entrada. Según leímos desde aquí se podía apreciar la anchura de la muralla, a ambos lados de la puerta, pero todo estaba cubierto por nieve, nos conformamos con recorrer el túnel de uno a otro lado. Desde aquí se veía la extensión del lugar, con el mapa en la mano intentamos intuir donde estaban los templos y los lugares de interés, pero resultaba difícil, justo enfrente nuestra deberíamos de haber visto cuatro templos que no vimos.

Index crónicas de Oriente Medio
El frío, protagonista
Hattusas
Ir a fotos de la crónica
Sigue
Volver a Oriente Medio