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Un enfermero y una enfermera subieron con ese chico a ayudar a la mujer. El camino, aunque relativamente fácil, no permite el transportar a alguien en camilla, así que al final la tuvo que bajar a cuestas el chico, ¡y el marido sin mover un dedo! No nos lo podíamos creer cuando les vimos llegar. Por fin la tumbaron en la camilla y se la llevaron a un hospital a veinte o treinta kilómetros de allí. La mujer estaría fatal pero le sobraban fuerzas para increpar a su marido con comentarios fuera de lugar, y el hombre, mientras, superado por la situación había perdido el norte y los papeles ¡Vaya numerito! Los trabajadores del lugar nos dijeron que podíamos dormir allí mismo, así lo hicimos.
Por la mañana nos dirigimos a Antalya, una de las ciudades más bonitas del sur de Turquía. Comimos junto a una playa al norte de la ciudad, y por la tarde nos acercamos al centro a visitar la ciudad. Desde el mirador donde está la estatua de Atatürk, en la plaza Cumhuriyet Meydani, las vistas permiten hacerse una idea de cómo es la ciudad. Descendimos entre tiendas de recuerdos hasta el puerto, antiguo puerto romano, ahora puerto deportivo con algunos yates y barcos de excursiones. Paseando de vuelta hacia la furgoneta salimos del barrio de Kaleiçi, por la Puerta de Adriano, la edificación más antigua de la ciudad.
No pensábamos cenar fuera, pero ya era tarde y nos pareció buena idea picar algo por la ciudad. En unos puestos de kebap vimos que cocinaban el equivalente a los 'zarajos de Cuenca' y quisimos probar. Al entrar en el restaurante vimos que tenían piernas de cordero con muy buena pinta, así que ya sabíamos que pedir, una ración de pierna de cordero y una de zarajos. En la mesa de al lado se sentaron una pareja de alemanes que ya conocían el lugar y a los veinte minutos les trajeron un plato de carne para veinte personas, algo monstruoso (ver la foto a la derecha). Antes de servirnos nos pusieron un montón de platos sobre la mesa: ensaladas, aceitunas, etc, según ellos el servicio. La verdad es que caímos como tontos, siempre preguntamos antes los precios, pero esta vez nos descuidamos y cuando llegó la cuenta no dábamos crédito, como en España: 50 millones (unos 30 euros), la ración de pierna de cordero nos salió por 32 millones. Un poco apesadumbrados pagamos y nos fuimos a casa pensando en que al día siguiente nos tocaba la revisión de la furgoneta, y que nos darían otro palo.

