La frontera entre Turquía y Siria

Los últimos kilómetros en Turquía fueron un poco raros, todo estaba descuidado y se veían campamentos junto a la carretera, no habíamos visto nada parecido en el país. Los últimos eran zona militar, no se veía un alma, sólo vallas y torres de vigilancia.

Nuestra idea no era llegar a la frontera pero sin quererlo nos vimos detrás de treinta o cuarenta camiones que hacían cola para cruzar. Uno de los camioneros nos animó a ir por el otro carril, que estaba libre, debía ser para los turismos. Por allí fuimos y llegamos hasta el control de pasaportes, nos hicieron pasar con el vehículo y estacionarlo junto al edificio. Rafael bajó y no tardó nada en pasar los primeros trámites, los pasaportes por aquí, los papeles del coche por allá. A pesar de ser ramadán nos llevaron a la furgo unos çays y algo de comer. Rafa les preguntó si podíamos dormir allí, digeron que por supuesto, que no había ningún problema. Después de comer y descansar un poco nos animamos y decidimos cruzar esa misma tarde a Siria, al día siguiente estaríamos en Alepo.

Aún eran las cuatro y quedaba tiempo antes de que anocheciera para cruzar y buscar un sitio cómodo donde dormir, al menos eso creíamos. Tuvimos que pasar otro control de pasaportes turco en el cual un hombre ayudó a Rafa a encontrar al responsable, que en esos momentos estaba durmiendo la siesta. Le dimos tres millones por los servicios prestados. Por fin entramos en Siria, la gente iba muy acelerada de un lado para otro, no sabíamos muy bien qué hacer. Nos aparcamos junto a los edificios principales y enseguida se acercaron a nosotros unos chicos para decirnos donde teníamos que ir. Rafa decidió ir sólo a hacer todos los tramités, lo primero sellar los pasaportes, rápido y sencillo, luego le tocó el turno al vehículo, aquí empezó la odisea. Sabíamos que cobran 100 dolares por semana si el coche es diesel, nos olvidamos de que también nos exigirían un seguro, aún así Rafa vino con una cara hasta los pies, le pedían 200 dolares por una semana, ¡serán ladrones! Les dijimos que era mucho dinero, pero como eres extranjero eres rico, así piensan ellos. Yo estaba segura de que nos estaban timando pero la noche se nos echaba encima, así que decidimos que pagábamos los 200, pero nada más.

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