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Ya estaba entrada la noche cuando llegamos al camping. No fue tarea fácil, tuvimos que preguntar en la carretera principal donde se encontraba el cartel, y un chaval en su moto nos acercó hasta el lugar. Tardaron en abrir la puerta un buen rato, pero al final lo hicieron y aparcamos la furgoneta entre unos cuantos olivos. La mercedes de la pareja alemana se encontraba también allí. Enseguida se presentó una de las dos mujeres que regenta el lugar, con una amplia sonrisa y los ojos llenos de curiosidad, nos dijo su hijo que el camping costaba 500 libras, le enseñamos el panfleto del Ministerio de Turismo donde ponía 300, aceptó sin rechistar. Al poco rato aparecieron los alemanes, estuvimos hablando sobre nuestros viajes, aunque no todo lo que nos hubiese gustado puesto que la señora no se movía de allí, ni su hijo tampoco. Los alemanes nos preguntaron que cuánto habíamos pagado, les dijimos la verdad y se mosquearon un poco, ellos habían soltado 500 libras, se lo echaron en cara a la señora que me hizo un gesto de 'por qué se lo habéis dicho'. La pareja se fue a descansar y ahí seguían la señora y su niño, Rafa les dió unos regalitos y ella me pidió crema para las manos, le di un poco y me pidió todo el bote, pensé -aquí no se cortan un pelo-. Al final se fueron de allí, sin la crema, pero con dos juguetes, y dos radios y un reloj de propaganda.
Al día siguiente nos levantamos y no había nadie, tuvimos que abrir nosotros la enorme puerta del jardín, y nos fuimos sin despedirnos. Esa mañana queríamos visitar Ebla y Apamea, y por la tarde acercarnos a Ugarit.
La primera de las visitas se encuentra junto a la autopista que une Alepo con Damasco, a unos sesenta kilómetros al sur de Alepo. Se compone de un montón de piedras esparcidas por tres o cuatro lugares. La importancia para el visitante dependerá de los conocimiento arqueológicos que posea, hay que echarle mucha imaginación para sacar algo en claro de lo que se ve, es una pena ya que se la considera la ciudad más antigua de Siria.
Tras la breve visita pusimos rumbo a Apamea. Este lugar fue una importante ciudad romana. Se encuentra junto al río Orontes y lo más impresinante es el camino columnado, que en su momento llegó a medir casi dos kilómetros de largo.

