![]() |
| |
Tras nuestra poco fructífera noche en la costa mediterránea siria nos dirigimos primeramente hacia Ugarit, la antiquísima ciudad. Después fuimos hacia el Castillo de Saladino.
Aunque había pocos kilómetros desde la ciudad de Latakia, tardamos bastante en llegar ya que las indicaciones hacia el castillo apenas existían. Tras algunas vueltas de más llegamos a una zona donde había varios autobuses de turistas.
El acceso al castillo parecía un poco complicado, primero había que bajar una garganta para luego volver a subir hasta la entrada principal. La carretera, aunque estaba asfaltada, dejaba mucho que desear. Le preguntamos a un hombre si nosotros podíamos bajar, nos dijo que no, pero en realidad nos lo dijo para que fuéramos en un taxi que tenían preparado. Unos turistas alemanes nos dijeron que podíamos llegar sin problemas, así que nos ahorramos el taxi. Desde luego la bajada era endiablada, con unas eses de 180º, en las que, si calculabas mal, te caías directamente al precipicio, pero bajamos sin mayor complicación, otra cosa muy distinta fue la siguiente subida, más cuando en una curva se me cruzó un taxista que bajaba, que provocó que se me calara la furgoneta. Me costó un poco que subiese de nuevo, y algunos milímetros de neumático.
La entrada a la fortaleza era algo espectacular, a ambos lados dos enormes muros de piedra jalonaban el acceso. Calculo que ambos tendrían unos cien metros de altura. Al interior del castillo se accedía tras subir una escalinata de piedra. Ya dentro la superficie se amplió enormemente, había muchos edificios en pie, aunque algunos estaban claramente reconstruidos. Tenía distintos niveles que se podían visitar, además de antiguas casas, madrasas, mezquitas, cuadras, etc. Las torres estaban casi intactas, así como la mayoría de los muros exteriores. Desde uno de ellos, la altura hasta el suelo era vertiginosa, desde luego parecía un castillo totalmente inexpugnable, con un emplazamiento privilegiado, dominando una vasta región, solitario como una isla.
Continuamos camino hacia el Crac de los caballeros, por la autopista que unía Latakia con Homs. Habíamos leído mucho sobre este legendario castillo, el más célebre en la época cruzada y desde luego el más visitado de Siria.
