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Dejamos una caótica Amman, una ciudad con múltiples colinas y cuestas, pero muy bien señalizada, desde luego no era tan caótica como Damasco. Sólo habíamos venido para inscribirnos en la Embajada Española, así que apenas tuvimos tiempo de visitarla. Ya la veríamos a la vuelta.
Cogimos la autopista y a los pocos kilómetros nos desviamos hacia nuestro siguiente destino, Madaba. El camino discurría entre valles fértiles, el paisaje era accidentado. Pasamos Madaba y fuímos hacia el cercano monte Nebo, (Siyagha en Árabe), ya era algo tarde para visitar la ciudad. Aparcamos junto al monasterio del monte, había algunos autobuses turísticos aparcados, y una camioneta llena de soldados. Fuímos a preguntarles si era posible dormir allí y, aunque pusieron unas cuantas trabas, finalmente accedieron. Nos comentaron que ellos iban a estar toda la noche allí, siempre vigilan el monasterio, ya que tiempo atrás algunas personas lo habían "atacado", suponemos que por ser un lugar de culto para el pueblo Judío.
Al terminar de comer vimos como uno de los militares intentaba arrancar su furgoneta, nos comentó que tenía un problema eléctrico. Le ayudamos y en apenas diez minutos se solucionó el problema, para que más, nos convertimos en invitados de honor y además conocimos a un chico que vivía en el monasterio y que hablaba italiano, nos comentó que al día siguiente nos enseñaría el museo del interior.
Al levantarnos por la mañana ya se había hecho el relevo de guardia, pero aún así nos saludaron, los anteriores les habrían dicho que les habíamos ayudado.
Camino del monasterio vimos el primer cartel del mar Muerto, que se encontraba apenás a 30 kilómetros del lugar. Este monasterio recuerda el lugar donde Moises vio la tierra prometida, una placa en piedra escrita en inglés y en árabe así lo explicaba. Nos encontramos con el chico del día anterior, que nos sirvió de guía por el museo. En realidad no había mucho que ver, antiguas columnas, algunas tablas de arenisca en Arameo y la historia del lugar, junto con algunos mosaicos. A la salida había una gran foto del Papa Juan Pablo II, que visitó este lugar en el 1999.

