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El primer contacto con aquel submundo fue increíble, veía peces de colores por todas partes, mis ojos no daban abasto. Múltiples corales con formas y colores diferentes se extendían desde pocos metros de la orilla hacia el mar abierto, estaba viendo por primera vez en mi vida un arrecife de coral, uno de los ecosistemas más ricos y variados del mundo.
Conseguí que Rafa se metiera, a regañadientes, un par de horas más tarde con Mohamed y conmigo, también se unió el alemán del todoterreno. Rafita no duró mucho, enseguida le entró frío y quiso salir del agua, pero le dio tiempo a ver varios especímenes, incluido el Pez León, un pez espectacular (ver fotografía a la derecha). Yo continué un rato, hasta que el alemán empezó a tener problemas técnicos con sus gafas y nos salimos todos del agua. Aunque me moría de ganas por seguir investigando el fondo del lugar me fuí a descansar con Rafa. Él no había disfrutado nada ese rato, más bien al contrario, porque se había quedado helado.


Ibrahim me comentó que había un tanque hundido a pocos metros de la orilla un poco más al sur. A las cuatro de la tarde me acerqué con el alemán a investigarlo, fue muy fácil dar con él, en menos de cinco minutos estábamos viendo un tanque a escasos cinco metros de profundidad. Estuvimos un rato allí, había varios ejemplares de pez león, y varios peces mariposa, payaso, etc. De vuelta pude ver algunos Peces Loro mordisqueando el coral (se alimentan de los microorganismos que sacan de machacar el coral), también vi unos peces azules con la cola y las aletas amarillas, aunque me moría de frío no quería dejar de mirarlos. Tuve que rendirme al frío y salir del agua por una pasarela que hay en medio de la playa. Volví al campamento con la intención de dar envidia a Rafa, surtió efecto y a la mañana siguiente me dejó mostrarle el tanque, esta vez sí disfrutó.
Una de las tardes nos acercamos a Aqaba a hacer unas compras, queríamos hacer unos regalos a la familia de Al-Nnamatah. Acabamos comprando unos juguetes para los niños y una estufa para la casa.
Esos días hice unas cuantas incursiones más en el mar yo sola, no negaré que a veces me entraba la paranoia de que podía aparecer un tiburón en cualquier momento, pero no fue así (parece ser que no se acercan muy a menudo por allí, y siempre en verano, ufff). Rafa se unió un par de veces, vimos peces increíbles, a él el que más le flipaba era el Pez Globo, había de distintos tipos.