De nuevo dormiríamos en un puesto de la luna roja creciente y pasaríamos una divertida noche, comunicándonos mediante gestos. A la mañana siguiente nos levantamos temprano y tras recorrer los pocos kilómetros que nos quedaban hasta Yazd decidimos que nuestra primera visita sería el Templo de Zoroastro, el edificio que alberga el fuego sagrado de esta religión y también el centro más importante de los zoroastrianos en Irán. Es un edificio sencillo, rematado con el signo del dios Ahura Mazda, el interior alberga algunos dibujos del profeta y algunas de las oraciones, el fuego sagrado se puede ver en el interior de un recinto cerrado a través de un cristal.

Tras la visita y cambiar algo de dinero en el que obtuvimos beneficio (nos dieron 8 euros extras) fuímos camino de la ciudad vieja. Lo primero que nos encontramos fue el complejo Amir Chakhmaq, entrando por un pequeño bazar abovedado con algunos restaurantes se accedía a una enorme puerta decorada, con los típicos iwanes a sus lados, el espacio se abría a una plaza muy concurrida en donde se veían unas torres de ventilación y la cúpula de una mezquita. Muchas personas tomaban el picnic en un parque frente a la puerta, nosotros nos quedamos un rato sentados en un banco, viendo a la gente pasar.

Leyendo la guía descubrimos que las torres de ventilación que veíamos estaban sobre un aljibe antiguo que en la actualidad se usaba como gimnasio o "Casa de Fuerza", llamado aquí Zurkhane, al acercarnos un cartel en inglés indicaba que todas las tardes se daban demostraciones, decidimos acercarnos. Al entrar un anciano nos recibió con una gran sonrisa y accedimos al recinto del aljibe convertido en gimnasio, el espacio era circular, decorado con muchas fotos del profeta Hussein, había unas curiosas y pesadas pesas alrededor del recinto que servía de tapete del gimnasio y un púlpito con un tambor y un atril. Visitamos el aljibe y compramos entradas para el espectáculo de la tarde.

Nos dirigimos hacia la Mezquita del Viernes, ya muy cerca de la parte antigua de la ciudad, se podía notar mientras te ibas acercando, ya que las construcciones iban cambiando del hormigón al cuidado y atractivo adobe. En la mezquita estuvimos un buen rato hasta que nos adentramos en otro mundo, la ciudad antigua.

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Portón del edificio Amir Chakhmaq
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Oración Mazdeista o Zoroastriana
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