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La noche surrealista.
Todo empezó al salir de la furgoneta para fumar un cigarro, un grupo de chavales se me acercó para saludarme en inglés, eran estudiantes en la universidad de Qazvin. Entablamos una animada conversación, en la que nos comentaron algunos aspectos de su país, la falta de libertad que existe, no estaban muy contentos con lo que ocurría. Lógicamente se iba uniendo gente, movidos por la curiosidad, al final de la conversación estaríamos reunidas unas diez personas. Les dijimos que pensábamos dormir ahí mismo, a lo que el guarda del parque me dijo que moviese la furgo unos cien metros, que así la podía controlar, eso hicimos pero, nada más llegar vino un coche, del que bajó un señor diciendo que era más seguro que durmiésemos con la policía, en Irán están teniendo extremo cuidado con tenernos seguros durante la noche. De tal modo nos pusimos a seguirle por la ciudad, eran las nueve de la noche. Al llegar a la comisaría aparcamos y nos pusimos a cenar. A los cinco minutos de haber empezado a cenar llamaron a la puerta, un chico nos enseñó la placa de policía, nos comentó que fuéramos a su casa a dormir, que le haría muy feliz, le dijimos que no, no queríamos mover la furgoneta de nuevo, pero el insistió, parecia un niño que quiere algo y sus padres no se lo compran, al final accedimos a dormir en su casa, se llamaba Mohammed, no tenía ni papa de inglés y nosotros por aquel entonces ni papa de farsí, pero aún así nos entendíamos, el tío estaba feliz de la vida por llevarnos a su casa.
Cuando llegamos nos recibió su mujer, muy tímida, que estaba con otras tres mujeres, se quedaron todas atónitas, sin saber que hacer, en realidad la mujer, Mina, era una niña de 18 años. Nos pusimos a cenar y nos comunicamos un poco, Mohammed nos hablaba en farsí con toda naturalidad, como si entendiésemos algo. Después vimos la televisión, casi en su totalidad programas con contenido religioso, nos dimos cuenta de que nuestro anfitrión tenía mucha fé (mucha de ella ciega y un poco corta de miras), nos enseñó fotos suyas en la Meca y en Kerbala, ciudad de Irak donde está el mausoleo de Husein, un mártir muy importante para los chiíes. A eso de las doce de la noche se le ocurrió que nos diéramos todos un paseo por Qazvin, a nosotros no nos apetecía mucho pero por no decir que no aceptamos, cogimos el coche y con música religiosa en concierto nos pusimos a dar vueltas por la ciudad, fue un rato divertido, nos acercó a todos los monumentos de Qazvin e incluso intento colarse en alguno, para asombro de los guardas, llegamos a las dos y media de la mañana a su casa, agotados, caímos rendidos en una improvisada cama que nos montaron.
