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El Corazón de Persia se encuentra en la provincia de Fars, cuya capital es Shiraz y en torno a la cual se encuentran los yacimientos más importantes del país, donde la estrella es Persépolis o Takht-e Jamshid. Desde Yazd la carretera discurre por una zona montañosa y desértica que luego se transforma en una fértil llanura cuando nos adentramos en la región de Fars.
Hicimos parada a mitad de camino, en una pequeña ciudad dotada de un hotel turístico donde nos dejaron aparcar sin problema. Ya de noche vimos como llegaban dos bicicletas, se trataba de una pareja de suizos que estaban viajando por Oriente Medio, venían desde Dubai y habían recorrido Omán y Dubai en sus bicicletas. Pasamos la velada charlando y compartiendo experiencias, ellos no habían tenido ningún problema en Omán y les había gustado mucho, Dubai en cambio no tanto porque es muy moderno y no tiene lugares de interés, no debe ser un lugar muy agradable para los ciclistas. En Irán habían tenido una mala vivencia con unos chavales que se les colaron en la tienda con intenciones de realizar un acercamiento claramente sexual hacia ella, pero con unos gritos consiguieron expulsarles. También nos comentaron que en los pueblos las motocicletas se acercaban mucho a ellos y les tocaban, lo cual no es muy agradable, sobre todo para la mujer. Nosotros les dijimos que no habíamos experimentado ninguna mala experiencia, pero claro, en todas partes cuecen habas.
Por la mañana nos despedimos de ellos y cada pareja siguió su camino, el nuestro nos llevó directamente a Pasargadae, antigua y efímera capital del imperio persa en tiempos de Ciro II el Grande. No quedan grandes restos de lo que fue, lo que mejor se conserva es la tumba del susodicho rey, una gran mole de piedra que en estos momentos se encuentra en proceso de restauración. En el aparcamiento conocimos a varias personas que, como siempre curiosas, se acercaron a preguntarnos las típicas preguntas, entre ellas se encontraban tres chicos muy simpáticos uno de los cuales tenía en mente emigrar a España en uno o dos años, se emocionó al conocernos. Intercambiamos emails y nos despedimos de ellos, queríamos recorrer el lugar y llegar a Shiraz antes del anochecer. El resto de la ciudad se puede visitar en coche, hay varias pistas semiasfaltadas, así llegamos a donde se encuentra el relieve de un ser dotado con cuatro alas, una especie de ángel, y a una torre del fuego en bastante mal estado. Una tromba de agua nos sorprendió de vuelta al aparcamiento principal, momento perfecto para comer antes de seguir adelante.

