Era aún temprano, nos daría tiempo a ir a Hamadán y visitar el mausoleo y museo dedicado a Avicena, el famoso médico y filósofo. En la misma entrada de la ciudad nos dimos cuenta de que en el vehículo contiguo se hallaba una de las parejas con la que habíamos visitado las cuevas, parecían ser de la ciudad, amablemente nos guiaron por las grandes avenidas hasta el mausoleo. No hablaban mucho inglés pero nos dieron la bienvenida efusivamente a su ciudad, estaban emocionados con nuestra presencia allí, ella lucía una vestimenta muy moderna y occidental, y el pañuelo dejaba ver perfectamente su melena negra.

El mausoleo de Avicena se levanta en una de las principales rotondas de la ciudad, no es un monumento demasiado atractivo pero el lugar es muy interesante, en el museo se pueden ver artilugios de medicina de la época, manuscritos y un compendio de los beneficios de un sinfín de plantas y sustancias que estudió el sabio. Una estatua en el otro extremo de la rotonda muestra a un Avicena seguro de sí mismo. El mismo hombre que nos cobró la entrada nos indicó un restaurante a pocos metros del museo, de nuevo comimos kebap con arroz y fanta de naranja, el menú nacional, por algo menos de seis euros al cambio.

Salimos de la ciudad siempre hacia el oeste, los carteles indicativos comenzaban a mostrar los kilómetros a Kerbala, en la vecina y peligrosa Irak, esta ciudad guarda los restos del imán Husein, nieto de Mahoma y, tras Alí, uno de los mártires más importantes para el Chiísmo, todos los años miles de peregrinos se acercan al lugar en el décimo día del mes musulmán de Moharram para recordar el cruel asesinato del imán a manos de los ejércitos del califa Omeya de Damasco (en la crónica de Damasco mostramos el mausoleo de Roqai'ya, hija de este imán, uno de sus hermanos se encuentra enterrado en Qazvin). Para nosotros Kerbala es tristemente conocida por la reciente guerra de Irak y EEUU, como tantas otras poblaciones iraquíes.

Así, viendo como nos acercábamos irremediablemente a la frontera de Irak, cruzamos puertos de montaña de la cordillera Zagros, con paisajes impresionantes, y llegamos a una fértil llanura cuya capital es Kermanshah, nuestro segundo hogar en el viaje. Muy cerca de la ciudad se encuentran dos lugares de interés turístico: Bisotun con restos aqueménidas, y Taq-e Bostan con restos sasánidas.

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