De camino al Golfo Pérsico visitaríamos las ruinas de otra gran ciudad persa, Bishapur. Este yacimiento también se encuentra en la provincia de Fars pero en el oeste, muy cerca de la vecina provincia de Khuzestán, lo cual se hacía patente por el calor. La carretera que discurre desde Shiraz es muy bonita pero el tráfico era muy denso a causa de las vacaciones y se nos hicieron un poco pesados los 135 kilómetros. Cuando llegamos a la puerta del lugar ya eran las cinco de la tarde y, aunque aún teníamos tiempo para realizar la visita, decidimos dejarlo para el día siguiente. En una caseta de información un chico que hablaba inglés nos comentó que podíamos dormir junto al puesto de la policía que se encontraba a tan solo veinticinco metros, cruzando la carretera.

Un paseo por los alrededores nos llevó en primer lugar hasta el río, flanqueado por palmeras, junto a él unas familias preparaban la cena, durante las vacaciones cogían los camiones y viajaban por todo el país, unas veinte personas por vehículo, las mujeres iban ataviadas con los trajes que usan algunas tribus nómadas, ¡lástima que no se dejaran fotografiar! Desde el río continuamos valle adentro y ascendimos por un risco hasta los restos de una fortificación, desde allí se disfruta de una hermosa panorámica de la zona e incluso se distinguen a lo lejos algunos relieves escavados en la roca en la otra orilla del río.

Temprano fuímos a la taquilla, cuando ya comenzábamos a perdernos entre las piedras una pareja de chicos se acercó a ofrecernos sus servicios como guías, la chica hablaba muy bien inglés, ella sería la encargada de mostrarnos el yacimiento, el chico le iba comentando cosas para ayudarle en su explicación. Nuestra visita se hizo muy amena gracias a su compañía, seguramente de haber estado solos no habríamos obtenido tanta información. A la chica le apasionaba el Templo de Anahita, gran parte de sus explicaciones se centraron en este lugar, se trata de un gran templo levantado con bloques de piedra de gran tamaño, un lugar sagrado dedicado al agua. También visitamos los restos de los palacios del rey Shapur, donde tuvo como prisionero de lujo al emperador romano Valeriano; ésta es una de las razones por las que se cree que el yacimiento tiene mucha influencia romana, pero nuestros guías no estaban de acuerdo, decían que todos los elementos arquitectónicos ya se habían usado antes en Persépolis. Cuando el calor más apretaba nos ofrecieron ir hasta la otra punta del lugar, donde hay dos columnas que conmemoran la creación de la ciudad a manos de un arquitecto sirio, Rafa se quedó charlando con otros guías voluntarios mientras yo me acercaba hasta allí, además de las dos columnas pude visitar los restos de algunas viviendas y de unos baños.

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Con nuestros guías en el templo de Anahita