En esta ocasión la caprichosa naturaleza jugó despiadadamente con la pequeña ciudad de Bam, un oasis al sur del gran desierto de Dash-e Lut, en la provincia de Kerman, resulta cruel que el cartel de bienvenida de la ciudad, con la imagen de la gran ciudadela de adobe continúe en pie, un símbolo de que la esperanza es lo último que se pierde.

Kasem es nuestro retrato de la tragedia, mientras charlamos cordialmente con dos de sus hijos Silvia se percata de la ausencia de la esposa, quizá deberíamos de haber intuido una respuesta que nos deja fríos, sin saber que decir ni como actuar, tanto su mujer, como una hija y cinco hermanos murieron el día que tembló la tierra, después, con un nudo en la garganta, no puedo dejar de mirarle, observa la televisión pero con mirada ausente, no se le ve con ganas de seguir aunque esta sereno y en ningún momento deja de sonreirnos, para él todo esta claro, mira al cielo y nos nombra a Alá, fue su voluntad. ¿A qué se agarra una persona cuando en cuestión de minutos pierde todo por lo que ha luchado en toda su vida?, en este caso la respuesta es clara, sólo a Dios, pero la tragedia no sólo se queda en el terremoto, mientras cenamos nos muestra las fotos de un hijo y un hermano, ambos muertos en la guerra Irán-Irak.

A la entrada de la ciudad hay flores a ambos lados de la calle y todo esta lleno de palmeras, pero pronto descubriremos las dos caras de la moneda, en las aceras hay muchos escombros y todo el mundo trabaja en la reconstrucción de sus casas, pagadas en su mayoría por el gobierno, también se ven muchos barracones de emergencia en donde todavía esta viviendo gente, esperando ser realojados, a la cabeza se me viene una reflexión, un tanto cruel pero a mi parecer realista; después de dos años y medio, ¿ en qué condiciones estaría la misma ciudad en un país europeo?.

Cuando llegamos a la ciudad paramos en una tienda para comprar agua, el tendero, Yedollah, es uno de los hijos de Kasem, enseguida nos invita a quedarnos en su casa. A la mañana siguiente seguiremos viendo restos de casas en las calles, escombros, pero también nuevas construcciones, como la de nuestros anfitriones, pero quizá ya nada sea como antes, hay muchos como Kasem.

Index crónicas de Oriente Medio
Restos de la ciudadela
Ir a fotos de la crónica
Sigue
Volver a Oriente Medio
Casa de Yedollah