![]() |
| |
A pesar de que el paso de la frontera había sido fácil siempre nos encontramos un poco aturdidos y perdidos cuando pisamos por primera vez un país, y en este caso más. Se oyen tantas cosas de esta nación, casi todas negativas, que a uno le entran muchas dudas. Arrancamos y descendimos por una larga rampa que llevaba directamente a Bazargán, el pueblo fronterizo, enseguida se nos acercaron varios hombres para ofrecer diferentes objetos o cambiar dinero, dinero no necesitábamos porque habíamos cambiado en el banco de la frontera cincuenta dólares, lo que si nos hacía falta era un mapa más manejable que el que teníamos, sólo nos costó tres dólares y por ahora nos está dando buenos resultados.
Dejamos atrás Bazargán, con sus bancos, sus hoteles y su muchedumbre agolpada en la carretera, la siguiente población importante es Maku, a unos veintiocho kilómetros de la frontera. El lugar era un hervidero de gente, los puestos se agolpaban en las calles y las mujeres iban y venían de uno a otro, nos recordó mucho a Siria. En la primera gasolinera al salir nos paramos para repostar, sabíamos que el gasóleo es baratísimo en Irán y que no se encontraba en todas las estaciones de servicio, este fue el caso. Mientras el encargado nos hacía un gesto de que nos fuéramos un hombre se paró con su coche y nos invitó a seguirle a otra gasolinera, así lo hicimos durante unos cuantos kilómetros. El hombre hablaba inglés y se presentó como guía para turistas, comentó que en algunas gasolineras no quieren atender a extranjeros (lo cual es mentira según nuestra propia experiencia posterior), él mismo pagó el gasóleo y luego nos acompañó unos metros más. Rafa le dio el dinero: 25.000 riales o 2.500 tomanes (unos 2,5 euros por 60 litros), yo sabía que nos estaba timando porque había comentado que el litro costaba 165 riales (0,0165 euros), pero no nos íbamos a poner a discutir por un euro. Aún así le echó cara y nos pidió algo más por la ayuda y algún juguete para sus hijos, se llevó un dólar más, una pelota de goma y un anillo (made in China comprados en Estambul). Nos ofreció también un camping con agua caliente y baño, rechazamos la oferta, queríamos seguir hacia adelante.
La diferencia horaria se hizo sentir muy pronto, habíamos adelantado una hora y media el reloj, con lo que entramos en Irán pasadas las tres de la tarde. Y así fue como se nos echó la primera noche persa encima, en mitad de la carretera que cruza la provincia de Azerbayán Este camino de su capital, Tabriz.

