![]() |
| |
Entramos a Italia desde Eslovenia dirección Trieste, importante ciudad y puerto al norte de Italia. Hacía bastante calor en la ciudad, pero aún así dimos un paseo, aunque no pudimos ver la parte antigua, ya que no sabíamos exactamente donde podía estar. Más tarde nos enteramos que estaba en lo alto de la ciudad, en la colina de San Giusto, donde se ubica el teatro romano y la basilica de San Giusto, del Siglo V.
Dejamos Trieste tras un pequeño baño en la playa camino de Venecia, la nacional estaba abarrotada de pueblos a su paso, por lo que el trayecto se hacía bastante lento. Finalmente decidimos parar a dormir en Eraclea, a unos 50 km de Venecia Era un pueblo bastante turístico, ya en pleno golfo de Venecia. Por la noche, un simpático vigilante nos dejo tumbarnos en una hamaca y allí, leyendo un reportaje sobre supervivientes del holocausto en Hiroshima, llegóz el día 26, mi 30 cumpleaños. Al día siguiente continuamos viaje a Venecia nada más levantarnos. Digamos que la entrada a la ciudad no fue todo lo espectacular que yo esperaba, en realidad el tráfico desde 10 km antes fue bastante caótico. Para entrar a la ciudad había que pasar un puente de unos 4 km sobre la bahía. Dejar la furgoneta nos costaba 21 euros todo el día, asi que decidimos ir a algún pueblo cercano y coger un autobus. Dejamos la furgoneta en Mestre, a unos 6 km. Por fin llegamos a Venecia y enseguida nos pusimos a andar por su laberinto de canales.
Ponerme en este momento a halagar o atribuir epítetos a Venecia sería, como mínimo, repetirme sobre lo que ya se ha escrito sin duda hasta la saciedad. Simplemente diré que, en mi opinión, estabamos ante una de las ciudades más impresionantes del mundo, no solo por su distintiva particularidad o su riqueza arquitectónica, sino por ser una de las ciudades del mundo con una historia más rica. Quizá el único punto negativo que se le podría poner es la cantidad ingente de turistas que tiene durante todo el año. Pero ese es un precio que ciudades como esta tiene que pagar, además, por otro lado, también es su principal sustento. Pateamos bastante la ciudad y no nos perdimos lo principal, la impresionante Plaza de San Marcos, con la basílica y el palacio ducal, el puente de Rialto o el de los suspiros, construido para unir las salas de vistas judiciales del palacio ducal con las prisiones. También fuimos a la Basilica della Salute, aunque una ciudad como ésta requería mucho más tiempo, estaba claro.

