Volver a Europa

 

Tras un interminable camino por carreteras secundarias, después de enterarnos en una tienda de un pueblo que en Francia es casi imposible encontrar hielo, llegamos a Bergerac. En un primer momento, mientras atravesábamos el río Dordoña camino del centro de la ciudad, pensé que quizá no iba a ser para tanto, que simplemente era un nombre ilustre y romántico. Por suerte me equivoqué. Al aparcar y empezar a caminar por su casco antiguo, nos encontramos con una maraña de calles sin orden aparente, pequeñas plazas animadas con terrazas "muy francesas" y coloridas casas bajas apiñadas entre sí y, enseguida, la primera estatua de Cyrano, en el centro de una plaza irregular. Continuamos bajando por las calles hasta encontrar una segunda estatua de Cyrano, más antigua que la anterior, escondida en un parque.

De inmediato nos encontramos una puerta que iba a dar a un patio interior de dos plantas, dominado por un gran árbol que lo ensombrecía. Desde aquí, bajando unas escaleras, te topabas con lo que parecía ser una antigua bodega, reconvertida en museo del vino, con decenas de recipientes que desprendían múltiples aromas. Mientras tanto, fuera, en el río, se disputaban carreras de regatas. Nos despedimos de Bergerac, pero sólo físicamente, dirección a Bourges. Esta vez tuvimos la suerte de coger un gran tramo de autopista gratuita. No fuimos capaces de llegar, nos paramos a 50 km de la ciudad y echamos a dormir.

De Bourges, además del casco antiguo, cabe destacar sobre todo su descomunal catedral gótica, la más antigua de Francia, que se detalla en las fotos. Tras Bourges nos dirigimos al castillo de Chenonceaux, en el Loira. Tras la fructuosa visita a Chenonceaux, seguimos hasta Amboise, donde dimos un paseo. A París llegamos de noche, cenamos en un restaurante cerca de Les Halles, antes de ir a dar una vuelta, camino de la casa de nuestro amigo Thomas, donde cogimos cama por primera vez en el viaje. Nos despedimos de París, y más tarde de Francia, camino de Heidelberg, en Alemania, no sin antes pasar efímeramente por Bélgica y la aséptica Luxemburgo, donde dormimos a la vera de un prado.

 

 

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Fecha: 22 de Julio de 2005

Lugar: Camino de Praga