Volver a Europa

 

El siguiente día nos dedicamos a explorar, nos dirigimos hacia el lado norte del cabo, a Port de la Selva y Llança. Descubrimos varios lugares tranquilos para sumergirnos, donde apenas se veía un alma. Volvimos a Cadaquès con tiempo para visitar Port Lligat y dar un gran paseo que lleva a Cadaquès recorriendo toda la costa, de nuevo no nos cruzamos más que con dos personas. Culminamos la caminata en las calas situadas al norte del pueblo, donde encontramos a una mujer sentada en un banco observando el atardecer, ¡qué paz irradiaba!, yo quiero ser así de mayor.

No cometimos el mismo error de la noche anterior y nos acoplamos en un mirador desde donde se veía el pueblo, a apenas dos kilómetros del mismo.

Última jornada de playa hasta final de mes: nos dirigimos al Cap Norfeu, cerca de Roses, allí vimos una morena hace tres años, quizás nos esté esperando. Probamos una cala un poco más lejana que la de entonces, no fue tan fructífera la experiencia, pero lo pasamos bien allí solos. Esta fue la prueba definitiva de que andando un poco puedes encontrar lugares solitarios, desde allí veíamos la playa llena, y a veces se acercaba algún niño con las aletas y el tubito a explorar la zona.

Para terminar bien nuestro trayecto en España nos dirigimos a Besalú. Allí nos esperaba Paquito y David, ¡quién sabe cuándo nos volveremos a ver! Nos dimos un paseo por el pueblo medieval y cenamos en una terraza las últimas tapas en mucho tiempo. Al anochecer nos despedimos, a nuestro pesar; teníamos rendez-vous en La tour de Carol con unos amigos franceses que llegaban a las ocho de la mañana en el tren nocturno desde París. ¡Adiós Paquito, la próxima en Brasil!

 

Fecha: 20 de Julio de 2005

Lugar: Hindelang (Alemania)

Cadaquès. Desde la iglesia.
Besalú.
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