Volver a Europa

Al día siguiente estábamos allí a las ocho en punto. Nos atendieron una hora después y nos dijeron que se podía soldar la unión o pedir la pieza entera. Esta segunda solución exigía una espera de tres días laborables para recibir la pieza y era diez veces más cara; aún así decidimos cambiar la pieza. Como era viernes hasta el martes o miércoles siguiente no tendríamos la pieza allí.

Decidimos irnos un poco al sur, a una isla llamada Krk, a la que se podía llegar por un puente por su cercanía al continente. Después de atravesar Rijeka con su tráfico infernal hicimos unos treinta o cuarenta kilómetros y ya estábamos en la isla. Fuimos a una población llamada Malinska, nos tomamos un café junto al mar e intentamos encontrar un hueco entre la maraña de gente. No duramos ni una hora. Tras insistirle a Rafa nos alejamos hacia el oeste hasta Poret, donde acababa una carretera, aparcamos y anduvimos unos diez minutos hasta encontrar una cala donde había cinco personas y el agua era cristalina. Allí nos quedamos toda la tarde, buceando, leyendo y paseando por los alrededores.

Más tarde nos dirigimos a la capital, también llamada Krk. Picoteamos algo y fuimos a ver el correo a un cybercafé. Antes de que anocheciera nos acercamos a Punat, pero no nos gustó nada el sitio y decidimos ir a dormir a nueve kilómetros al sur, a Stara Baska. No fue una buena idea, era imposible dormir allí, el pueblo era diminuto y de calles estrechas y no encontramos ni caminos ni recodos donde aparcar en toda la carretera. Volvimos a las afueras de Krk y nos fuimos a tomar una cerveza al puerto. Al día siguiente intentamos ir a Baska, pero el calor era insoportable y no cabía un alfiler en la idílica playa de las postales, no creo que durasemos más de veinte minutos. Emprendimos la vuelta hacia el continente.

Un poco más al sur por la costa encontramos un pueblo tranquilo, diez kilómetros al sur de Senj, y allí nos quedamos un día y medio, hasta la vuelta a Opatija.

Decidimos acercarnos al taller el lunes por la tarde, por si teníamos la suerte de adelantar la reparación del vehículo. No hubo suerte y nos dieron cita para el miércoles a las diez.

 

 

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