Volver a Europa

Tras nuestro periplo de casi tres semanas se acercaba el momento de pasar dos semanas tranquilos descubriendo Croacia. Teníamos pensado pasar un par de días en la turística península de Istria para luego descender hacia Dubrovnik visitando alguna de las islas y un par de parques nacionales interiores. Tras pasar la frontera entre Eslovenia y Croacia decidimos acercarnos por una comarcal a un pueblo llamado Motovun. A los pocos kilómetros casi tenemos el primer accidente a causa de una avispa poco temerosa que se acercó al asiento del conductor. No empezaba bien nuestra estancia en este país. Tras el susto decidimos irnos a la playa a relajarnos un poco.

Llegamos a Rovinj a las cuatro o cinco de la tarde y nos dimos un chapuzón en una playa cercana al pueblo. La población parecía muy agradable pero un tanto hostil para "acampar", había carteles por todas partes indicando tal prohibición. Aparcamos y nos fuimos a recorrer las calles; enseguida pudimos observar que era muy turística. Nos acercamos al puerto y en su parte más septentrional nos paramos a ver el atardecer, uno de los más espectaculares del viaje. Decidimos dormir cerca de la playa donde horas antes habíamos estado. A las 7h de la mañana un hombre vestido con traje oficial (podría haber sido un guardia de seguridad) nos despertó diciendo que estaba prohibido dormir en ese sitio y que la multa era de 200 kunas (unos 30 euros). Después de una parrafada por mi parte, que no sería capaz de repetir en este momento, el hombre nos dejó en paz, no sin antes advertirnos del "peligro para nuestros bolsillos" de no dormir en un camping. Ya no pudimos recuperar el sueño y decidimos emprender camino, esta vez hacia unas islas que forman un parque natural "Islas Brijuni". Al parar en una oficina de información Rafa le echó un ojo a los bajos del coche, ya que llevábamos un par de días notando un ruido extraño que provenía del tubo de escape. Me dio la mala noticia, había una zona del tubo rota, no era un agujero pequeño, las piezas estaban completamente separadas.

Nos olvidamos de nuestros planes y decidimos acercarnos a Rijeka a buscar un taller. En una estación de servicio nos comentaron que en Opatija, a once kilómetros de Rijeka, había un buen taller de Volkswagen. Nos acercamos hasta allí; aquello era un caos de coches y el responsable parecía muy extresado, nos hizo volver al día siguiente.

 

 

Ir a fotos de la crónica
Index crónicas de Europa
Sigue
Paseando por la cala cerca de Poret
Nubes camino hacia Krk