Volver a Europa

Fuimos a casa de Elena esperando encontrarla allí. En su lugar nos abrió la puerta Eva, una de sus hijas pequeñas; nos reconoció al instante. No tardó en llamar a su madre a casa de una de sus amigas. En seguida apareció Temelko (el hombre de la casa) y poco después Elena emocionada. No se lo podía creer, hacía casi cuatro años que vivimos allí, y no podía saber si nos volveríamos a ver. La cena fue deliciosa: tarator en honor a Rafa, albóndigas, pimientos de varios tipos, ensalada, quesos y vino del país. Hacía tiempo que no nos deleitábamos con una comida así.

Nos quedamos a dormir en su casa. No eramos los únicos invitados, también estaba Nadeja, la mujer del que fue mi compañero francés en Blagoevgrad los primeros diez días. Los tres ocupamos las habitaciones principales de la casa, mientras que el matrimonio se quedaba en la habitación de las hijas pequeñas y éstas en los sofás del salón. La hospitalidad más absoluta.

Al día siguiente intentamos actualizar la web en algún cybercafé local. Tras recorrer cuatro llegamos a uno muy moderno, con la red en linux. Tras más de una hora intentándolo no consiguieron que nuestro ordenador se conectara, y nosotros nos sentíamos un estorbo. Intentamos irnos pero un chaval se empeñó en llevarnos a otro sitio menos "controlado" y allí pudimos hacer la descarga de datos. Comimos y nos despedimos de Elena. Fuimos a hacer una visita a Setza, la mujer que limpiaba en nuestra casa aquellos meses del 2001, al final nos quedamos en su casa casi dos horas, a pesar del problema de comunicación reinante.

Nos dimos un último paseo por la ciudad bañada por el Struma y decidimos poner rumbo a Grecia, ya que esa misma noche teníamos cita en el aeropuerto de Tesalonika con Gema y Laura, que venían a pasar unos días con nosotros.

En la frontera nos perdonaron la multa... jajaja

 

 

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Fecha: 29 de agosto de 2005

Lugar: Atenas (casa de Michalis)

El ascensor.