Volver a Europa

 

En poco más de un mes hemos podido recorrer una buena parte de Grecia, pero nos hemos dejado aún mucho más por ver. En muchos momentos me ha recordado a España, por diversos motivos. Grecia, como España, tiene montaña, como la recóndita Zagoria o la abrupta región del Monte Olimpo, morada de los dioses. Grecia, como España, tiene mucho, mucho mar, no obstante es el país europeo con más kilómetros de costa. Un mar limpio y azul como pocos he visto, rara es la zona donde no se pueda ver o disfrutar. Grecia tiene islas, alrededor de 1400, de las cuales sólo 169 están habitadas. Tan dispares como las verdes jónicas o las áridas cicladas, horadadas por el viento del Egeo y la actividad volcánica y sísmica, donde Santorini representa el más claro exponente de la fragilidad ante la madre Gea.

Grecia es historia, desde los oníricos monasterios de Meteora, construidos sobre inaccesibles pilares de piedra natural, pasando por Delfos, Olympia, Micenas o la propia Acrópolis de Atenas, cuna de la razón. El país está repleto de sitios arqueológicos, bañados de historias épicas o míticas, donde la realidad se mezcla con la leyenda. Grecia también son sus gentes, sin duda pulidas por el clima, que les confiere un carácter abierto y acogedor. Grecia es el olivo, presente de modo silvestre en casi todas las regiones, formando bosques anárquicos e interminables. Durante mucho tiempo fue considerado un regalo de los dioses, debido a la multitud de beneficios que se obtenían de él, no sólo alimenticios; su aceite se podía emplear para todo, desde la iluminación hasta la lubricación. Se llegó incluso a establecer la pena capital a quién talase un olivo.

Y Grecia, por último en esta introducción, también es gastronomía, plenamente mediterránea, con muchos ingredientes vegetales y platos autóctonos como el Tzaziki, a base de yogur, la famosa Mousaka, una especie de lasaña con berenjena y carne, o los Dolmas, deliciosos rollos de arroz y especias cubiertos por hojas de parra, todo para el disfrute del más exigente gourmet.

En pocas palabras, y aunque me haya dejado un mundo, Grecia es el lugar ideal para pasar unas vacaciones, una larga temporada o incluso una vida entera.

Crónicas de Grecia