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Dormimos allí mismo y por la mañana nos dimos un chapuzón en la zona de baño cercana a la ciudad. Disfrutamos buceando un rato y luego emprendimos viaje hacia el oeste. Teníamos dudas sobre si visitar Mystra o no, pero al final no lo hicimos porque nos apetecía más ir a playas y visitar pueblos, así que nos dirigimos a la segunda península del Peloponeso. Serían las cuatro de la tarde cuando llegamos a Kalamata, el viaje se estaba alargando más de la deseado. Las carreteras eran muy pesadas, con muchas curvas, y avanzábamos despacio; incluso nos cruzamos en plena nacional con unos cabreros y su rebaño.
Ya no quedaban más que 35 km para Cardamila, merecía hacer el esfuerzo y llegar a pasar la tarde allí. La carretera nos sorprendió, más abrupta aún que las anteriores. Derepente nos encontramos en una carretera de montaña, con picos de más de 2.000 m a nuestro alrededor, el camino era espectacular. Tardamos por lo menos otra hora en llegar, pero mereció la pena. Cardamila parecía un pueblo pequeño con algunos negocios y sobre todo muy tranquilo. Comimos algo junto al mar y yo me di un chapuzón para refrescarme.
Al anochecer nos fuimos a pasear por el pueblo y a comprar algunas cosas para la cena. Encontramos un cybercafé y aprovechamos para chequear los mensajes. Descubrimos un pequeño puerto saliendo del pueblo hacia el sur donde decidimos pasar la noche. Al día siguiente un lugareño nos echó de allí, seguramente sin razón, pero con muy malos humos y peores modales. Como ya eran más de las nueve no quisimos protestar, no merecía la pena. Volvimos a aparcar en el pueblo y nos fuimos a bañar, el fondo nos esperaba con algunos ejempares de meros, algún pulpo, y la fauna típica del mediterráneo.
Tras el baño nos fuimos en busca de pescadito a Frissia, un pueblo al norte de Cardamila, al que se llegaba por otra carretera que iba más cercana a la costa. Probamos el maravilloso pulpo de la zona y unos pescaditos como boquerones, todo muy sabroso. Después de la comida nos dirigimos a Koroni, frente a Cardamila en el golfo de Messinia.
Koroni es conocida por su fortaleza y por una larga playa de arena dorada llamada Zaga.

