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Aunque se nos estaba haciendo un poco tarde en la carretera, a causa de lo increiblemente abrupto que es este país, decidimos llegar al mar (había mono de playa).
Llegamos a Igoumenitsa ya de noche y comenzamos a descender por la costa Jónica en busca de un sitio donde dormir. Igoumenitsa tenía mucho "ambiente", coches y barcos estaban dispuestos a zarpar rumbo a Italia o a alguna isla Jónica (éste es el principal puerto de comunicación con Italia, Corfú y Paxos).
Nos dirigimos a una población que se llama Syvota y que sabíamos tenía algunas playas. Pasado el pueblo, y ya en crisis por no haber cenado a las 11 de la noche, paramos en una desviación que indicaba "cantina". Resultó ser un restaurante al aire libre con comida casera deliciosa, nos volvimos a deleitar con la mousaka, una ensalada griega, unos calamares y unas sardinas, y de postre una tarta de queso y hojaldre buenísima. Descendiendo por la carretera se llegaba a una cala con muy buena pinta, pero fuimos un poco osados y continuamos por el camino, al final del mismo nos esperaba una cala de arena con un islote en frente, y un aparcamiento donde había algunas caravanas estacionadas. El sitio era perfecto y prometía bastante para bucear. Al día siguiente pasamos el día en la cala, se podía ir nadando al islote y el fondo marino era perfecto; disfrutamos mucho. A primera hora un desalmado salió del agua con una raya y la mató, estoy convencida de que si no la hubieran pescado la habría visto en el fondo arenoso, ¡una pena! Volvimos a comer al mismo sitio de la noche anterior y esta vez probamos los guisos de cordero y pollo, mejores aún que el pescado de la noche. Definitivamente en Grecia se come muy bien.
Continuamos camino por una carretera que dejaba a ambos lados bosques de olivos salvajes; vimos ejemplares de gran tamaño y con los troncos muy inclinados. Decidimos ir a pasar la tarde a Parga, un bonito pueblo con un castro veneciano en lo alto y callejuelas llenas de puestos para los turistas. Ya entrada la noche nos fuimos a buscar un sitio donde dormir, de nuevo llegamos a una cala tranquila donde pasamos un buen rato jugando al continental y tomando unas cervezas de diversas procedencias.

