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Fecha: 17 de Marzo de 2007
Lugar: Tanah Rata -Cameron Highlands - Malasia


Nuestro segundo trayecto en tren comenzaría en la estación de Kandy, la capital del "Hill Country" y nos llevaría hasta Ella, en pleno corazón de las plantaciones de té. Sería un viaje cansado, en un tren añejo y largo, tirado por una locomotora de vapor, también sería un viaje precioso, atravesando toda la zona montañosa del país por vías que cruzaban puentes, continuas curvas que se asomaban a acantilados y cientos de kilómetros de campos de té. Este tren disponía de un vagón VIP, llamado "observation saloon", estaba reservado a aquellos que pagaban más cantidad lógicamente, en este caso turistas que querían disfrutar de la peculiaridad característica que ofrecía el vagón, que no era otra que tener los asientos orientados en dirección contraría al resto de los vagones y disponer de grandes ventanales, lo que permitía unas vistas si cabe mejores de las que los demás teníamos. Sin duda este trayecto de ocho horas supondría para mí el viaje más bonito que he hecho en tren.
Y aún nos quedaría otro trayecto más, esta vez junto a la sorprendente y alucinante compañía de Teresa y Rakel, camino de nuestros últimos días en Sri Lanka, al pueblo de Negombo, junto al aeropuerto. Tendríamos que hacer de nuevo trasbordo en la estación de Colombo, que esta vez estaba a rebosar de gente. Después todo el camino transcurriría al borde del mar e incluso en algunas ocasiones cruzaríamos algún puente sobre él. Leeríamos en la guía como el fatídico día del Tsunami, una de las enormes olas que devastaron la costa se llevaría por delante un tren repleto de personas, segando la vida de muchas de ellas.
En fin, como conclusión cualquiera que venga a visitar a Sri Lanka no olvide darse un viajecito en este medio de transporte, uno de los símbolos del país, para disfrutar no sólo de paisajes, sino también de muchos momentos curiosos.
